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“Me interesan historias de guerras desde las vivencias de las mujeres”

Mike Newell, director de la película ‘La sociedad literaria y el pastel de piel de patata'

Mike Newell, en Barcelona, el pasado mes de abril.
Mike Newell, en Barcelona, el pasado mes de abril.

Cuenta que cuando estalló la Segunda Guerra Mundial tenía tres años: “Recuerdo que hacía frío y que muchos alimentos estaban racionados y que las ropas se llevaban hasta desgastarlas. Lo que no recuerdo es haber estado triste o tener miedo y estoy seguro de que fue así por las mujeres de mi familia que me rodeaban intentaron crear una vida normal a partir de algo que no lo era”. Esos son los recuerdos de Mike Newell, director de la película La sociedad literaria y el pastel de piel de patata que llega a la cartelera de los cines mañana. Explica que el guion, basado en la novela homónima de Mary Ann Shaffer y Annie Barrows, le encantó desde el primer momento porque reflejaba a la perfección lo que era una guerra vivida por las mujeres: “Los ingleses hemos hecho muchas películas y obras de teatro sobre la Segunda Guerra mundial, igual porque fue la última vez que realmente fuimos alguien, una nación heroica. Pero esas historias que se han contado, como Dunkerque o Churchill, son solo la mitad de la historia porque la otra mitad la formaban mi madre, mi abuela, mis tías y todas esas mujeres que mantuvieron a la familia junta y unida y a flote mientras los hombres no estaban”.Aclara, de paso, que su orgullo por ser británico tiene mucho más que ver con la literatura inglesa, especialmente Shakespeare, que con las hazañas bélicas: “ese sentimiento era el de mi padre o mis tíos, que lucharon, pero a mi no”.

El director de películas tan celebradas como Cuatro bodas y un funeral o Harry Potter y el cáliz de fuego vuelve a las pantallas con una historia que traba la comedia sin esconder situaciones dramáticas con unos personajes – la mayor parte mujeres- con carácter y sensibilidad. Londres y Guernsey, una pequeña isla británica en el Canal de la Mancha en 1946 ocupada por los nazis, son los dos escenarios de la cinta que gira en torno a la relación epistolar que se establece entre una joven escritora de éxito de Londres –que interpreta la actriz Lily James- con un club literario que se organiza en Guernsey.

El club se transforma en algo parecido a un refugio, la devoción por la lectura desafía el gris panorama de una isla ocupada por los nazis en la que escasea todo. La acción transita entre la postguerra, cuando se establece el cruce epistolar, y el regreso a la ocupación nazi. El flaixbac y la forma epistolar fueron complicadas para la elaboración del guion y la producción: “Resultó difícil obtener financiación”, apuntaba Newell. Una dificultad reconocida por las productoras Paula Mazur y Graham Broadbent que adquirieron los derechos al leer el manuscrito de la novela antes de que se publicara y de que se transformara en todo un bestseller. Newell y las productoras presentaron  La sociedad literaria y el pastel de piel de patata en el  pasado Sant Jordi Film Festival de Barcelona.

“Desde el primer momento quisimos que la actriz protagonista fuera Lily James y tuvimos que esperar a que ella tuviera disponibilidad”, comentaba el director de una película bastante coral: “Es una ensamble de personajes que cuentan sus historias, no se trata de uno o dos. Es el conjunto”, continúa. Los actores Matthew Goode, Michiel Huisman y las actrices Jessica Brown, Penelope Wilton y Katherine Parkinson interpretan a los principales personajes.

De los relatos –y de lo que ocultan- de los miembros del club literario se conforma un retrato histórico de un hecho no demasiado conocido de la Segunda Guerra Mundial, la ocupación nazi de las pequeñas Islas del Canal. Hitler destacó a 37.000 soldados de artillería, aviones y tanques y llenaron la isla de Guernsey de bunkers y trincheras, algunos de los cuáles han pervivido hasta ahora. La pequeña población se rindió inmediatamente a los ocupantes y se inició una compleja convivencia. con momentos para todo, desde la comicidad al drama, pasando por el romance. Con ocupantes buenos y malos: “está claro que hubo soldados nazis malísimos, pero también los hubo buenos”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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