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CÁMARA OCULTA COLUMNA i

Risas que dan pena

Los chistes de la ceremonia de inauguración de San Sebastián fueron tan antiguos como el propio festival

Borja Cobeaga, uno de los guionistas de la ceremonia de inauguración del festival; Nagore Aranburu, presentadora, y el director del certamen, José Luis Rebordinos, el pasado 20 de septiembre.
Borja Cobeaga, uno de los guionistas de la ceremonia de inauguración del festival; Nagore Aranburu, presentadora, y el director del certamen, José Luis Rebordinos, el pasado 20 de septiembre.

El Festival de San Sebastián anunció que se iba a reír de sí mismo y para ello, en la ceremonia de inauguración, reunió a tres afamados guionistas (Borja Cobeaga, Diego San José, y Borja Echevarría) y a dos divertidas presentadoras, una guipuzcoana, Nagore Aranburu, y otra malagueña, Belén Cuesta, y entre todos compusieron unas intervenciones con algunos chistes tan antiguos como el propio festival. Es decir, con cosas como que en Donosti se ven las películas que han sido rechazadas en los festivales de Cannes o en Venecia y que la gente viene a San Sebastián solo porque se come muy bien, tan bien que, por ejemplo, en el restaurante Akelarre aún sigue sentado en su mesa el presunto asiático que ganó la Concha de oro hace dos años y peleando por permutarla por un buen rodaballo.

Otro tema: es un festival muy importante para los críticos, seguramente porque durante esta semana es el único tiempo en que salen de casa de sus padres, y también es importante para la industria porque programa muchas películas que vienen de Cannes, Berlín o Venecia. Para optar al Festival de San Sebastián las películas deben contener planos fijos y muy largos con cámara inmóvil, estar habladas en idiomas incomprensibles, en ellas sus personajes nunca ríen o sonríen, solo sufren, especialmente el público que está atrapado en su butaca durante más de cuatro horas. Y uno se pregunta, ¿qué estás haciendo con tu vida cuando las buenas películas se ven realmente en otros festivales?

Esto no es más que un breve resumen de los numerosos chistes que en la gala se hicieron, entremezclados con informaciones como la de los cursos de programación y crítica cinematográfica, que se impartirán desde el próximo año con la colaboración de la Elías Querejeta Zine Eskola, lo que provocó un nuevo comentario de la presentadora, consolando a los padres de los presuntos estudiantes con un "ánimo, el tiempo todo lo cura".

Hay que reconocer que en la sala hubo espectadores que reían estas gracietas, pero también muchos otros con cara de desconcierto porque no quedaba claro en qué iba a consistir esta edición o, entre cosas, el homenaje a Muriel Box, que apenas fue citada con claridad, lo que fue lamentable, ya que sigue siendo una gran desconocida como directora, guionista o productora. Pero los presentadores no encontraron tópicos para reírse de ella. Y la dejaron pasar.