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See you soon, mr. Bob

Ya no tendremos ocasión de ver en pantalla a aquel juvenil Robert Redford que fascinó a tantos

Robert Redford y Jane Fonda, el 1 de septiembre de 2017 en Venecia, tras recibir el León de Oro a la carrera. Ampliar foto
Robert Redford y Jane Fonda, el 1 de septiembre de 2017 en Venecia, tras recibir el León de Oro a la carrera. EFE

Viene siendo frecuente motivo de choteo en la prensa del corazón el recordarnos ese afán por parecer más joven que tienen muchas figuras de la pantalla, y la cantidad de operaciones a que se someten. Por ejemplo, Robert Redford, que ha anunciado su retirada del cine, ahora que está a punto de cumplir 82 años —el 18 de agosto— tras haber intervenido en más de 50 películas como actor o director. Quizás dirija alguna que otra más, pero se acabó, según dice, el aparecer ante la cámara. Ya tiene dos oscars en su haber: uno de 2002, que le concedieron al conjunto de su carrera, y otro como mejor director por Gente corriente, que fue su ópera prima en 1981. Pero antes de tomar tan drástica decisión, el señor Redford pasó por el quirófano en más de una ocasión recortando su rostro por arriba y por abajo de modo que nadie pudiera reconocer que fue muy bello de joven.

Su compañero en muchas películas y casi en edad, Paul Newman, 11 años mayor que él, competidor en belleza pero que dejó su rostro intacto, sin moverlo ni trastocarlo, murió hace ahora 10 años, en septiembre de 2008, dejando un recuerdo imborrable que el mes que viene todas las revistas del cine y del corazón se encargarán de evocarnos.

Y de camino nos recordarán también que una de las últimas películas que interpretaron Robert Redford y Jane Fonda, Nosotros en la noche, dirigida por Ritesh Batra, trata precisamente de la vejez, y que, promocionando la película en televisión, Jane Fonda ha sido motivo de choteo por haberse irritado excesivamente con la presentadora del programa que insistía en que ambos hablaran de las operaciones faciales a las que habían sido sometidos. Pero Jane Fonda no estaba dispuesta, al parecer, a reconocer ante el público este secretillo, a todas luces evidente.

Es curioso que ambos, Redford y Fonda, comenzaron en el cine casi a la vez, con una divertida comedia juvenil, Descalzos por el parque, que antes hicieron en Broadway con notable éxito. Que hayan caído en la tentación de la cirugía no les quita ni añade méritos pero da pie a que los cotorreos vayan en aumento.

Sea como sea ya no tendremos ocasión de ver en pantalla a aquel juvenil Robert Redford que fascinó a tantos, tampoco junto con aquella muchacha que embrujó por su erotismo en películas que no siempre fueron excelentes. Una pena que sean las bromas lo que más quede de ellos.