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El legado de Lorca, a pocas horas de llegar a su destino final en Granada

Laura García Lorca apela a razones de seguridad para no concretar día y hora de entrega del archivo del poeta

Laura García Lorca, responsable del legado, ante uno de los trajes de La Barraca, la compañía de teatro de su tío abuelo, en la exposición de 200 piezas que llegó en marzo.
Laura García Lorca, responsable del legado, ante uno de los trajes de La Barraca, la compañía de teatro de su tío abuelo, en la exposición de 200 piezas que llegó en marzo.

Hubo un tiempo en el que nada en Granada recordaba a Federico García Lorca. Nadie sabía o quería saber nada de él. Relataba hace pocas semanas Carlos Manso, escritor, ilustrador y pianista argentino que, en los años sesenta llegó a la ciudad seducido por la obra del Lorca en busca de su huella. Preguntó entonces por su casa, sin que nadie fuera capaz de darle una respuesta. La ciudad era entonces un vacío lorquiano. En unas horas, tres días como mucho, se pone fin a ese desencuentro. Antes del viernes llegarán a Granada los manuscritos, correspondencia, dibujos y otro material del poeta que su familia ha conservado desde su muerte en agosto de 1936 procedentes de la Residencia de Estudiantes de Madrid. La ciudad se convertirá en “el mejor lugar del mundo para comprender su obra”, en palabras del consejero de cultura de la Junta de Andalucía, Miguel Ángel Vázquez.

De Madrid saldrá en las próximas horas, si no ha salido ya, un archivo familiar que al entrar a Granada se convertirá en un archivo público. Será un último viaje sin día y hora conocidos por razones de seguridad, como ha confirmado este martes en Granada Laura García Lorca, sobrina nieta del poeta y responsable, hasta ahora, del legado. En algún momento antes del viernes, se anunciará que Lorca ha llegado a su ciudad para siempre.

El Centro Federico García Lorca, donde quedará depositado el legado, se ha preparado para la gran llegada con la celebración del simposio internacional El archivo lorquiano en su nueva etapa: reflexiones, retos y nuevos horizontes. Allí han estado los grandes especialistas en Lorca como Andrew Anderson, que ha hablado de la edición póstuma de numerosas obras lorquianas y la responsabilidad que eso tiene para el editor; Christopher Maurer, con una interesante y detectivesca ponencia sobre la historia del manuscrito de El público; Andrés Soria, que ha ahondado en el manuscrito Oda a Salvador Dalí, o Melissa Dinverno, que ha explicado lo mucho que aún puede dar de sí el legado lorquiano.

La historia del legado comienza, ha explicado Laura García Lorca, en agosto de 1936, cuando tras la muerte la familia asumió la responsabilidad de cuidar y preservar los materiales del poeta. Fue un “dolor y deber” para la familia que, por ejemplo, transformó al padre de Laura, Francisco, de diplomático a catedrático de Literatura en la Universidad de Columbia. En 1982, la hermana pequeña de Federico, Isabel, propuso a sus sobrinos donar el legado a la Fundación García Lorca. Quedó depositada entonces en la Residencia de Estudiantes de Madrid.

Participantes hoy en el simposio sobre Lorca. ampliar foto
Participantes hoy en el simposio sobre Lorca.

Laura García Lorca ha recordado en la apertura del simposio los 15 años que ha tardado en llegar este momento y las numerosas dificultades que ha habido. Finalmente, ha dicho, con este traslado a Granada, se abre “una nueva etapa que acercará a Lorca a muchas personas y dará una luz que necesitaba la ciudad”.

Composición del legado

Javier Álvarez, director de la biblioteca de Andalucía, ha vivido de primera mano estos últimos días de ajetreo en la Residencia de Estudiantes. Él, junto a otros especialistas, ha supervisado y verificado el material antes de su partida y hará lo mismo a su llegada. En su intervención en el simposio ha explicado la composición del legado: prácticamente todos los manuscritos de las obras teatrales publicadas por el escritor, así como de su obra poética y en prosa. El apartado de la correspondencia es voluminoso: incluye numerosa correspondencia escrita por él a su familia, algo más de mil cartas recibidas por él escritas por familiares y amigos, así como cartas entre terceros, sobre todo su hermano Francisco y otros familiares y amigos. También hay numerosas obras de amigos, muchas de ellas mecanografiadas, ha explicado Álvarez, ya que a Lorca le pedían muchas opiniones sobre sus obras.

El legado incluye también curiosidades: algunos documentos económicos y administrativos como recibos de cobro de los derechos de autor; documentos personales como pasaportes, cartillas bancarias o invitaciones a conferencias; tarjetas de visita variopintas; programas de mano de representaciones a las que acudió García Lorca, recortes de prensa; carteles de teatro de gran tamaño o partituras variada.

Y fotos. 867 fotografías de él, de sus amigos de Fuente Vaqueros o Valderrubio, de su estancia en la Residencia de estudiantes. Y por supuesto, 96 dibujos y una decena de libros ilustrados a manos, de uno en uno, por el poeta.

¿Y en qué condición llega el legado? Curiosamente, explica Álvarez, “el material que la familia ha conservado y cuidado desde el principio –dando maletazos para un lado y para otro– está muy bien. Otros materiales que fueron comprados en anticuarios y lugares similares aparece algo peor dentro de buen estado general. En la Residencia de Estudiantes la han tratado magníficamente”.