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La memoria de García Lorca regresa por fin a Granada

Tras dos años de tensas negociaciones, la mudanza del legado del poeta desde la Residencia de Estudiantes se hará antes de verano

Fachada del Centro Federico García Lorca en Granada.
Fachada del Centro Federico García Lorca en Granada.

Tras dos años de tensiones y retrasos, los manuscritos, pinturas, fotografías y cartas de Federico García Lorca comienzan su viaje desde Madrid a Granada. Aunque el traslado real del legado del poeta está previsto para antes de verano, el desbloqueo administrativo que da luz verde a su mudanza se ha iniciado este miércoles con un acuerdo entre la Fundación García Lorca y las Administraciones unidas en un consorcio (Ministerio de Cultura, Junta de Andalucía, Ayuntamiento y Diputación de Granada). “Por fin, vamos a poder desarrollar el proyecto completo del centro, que incluye numerosas actividades, en consonancia con la importancia del archivo”, ha asegurado la sobrina del poeta, Laura García Lorca, quien ha mostrado a este diario su satisfacción por ver “el final de un proceso muy largo”.

El centro García Lorca, ubicado a un paso de la catedral de Granada, se inauguró en 2015, pero sin contenido principal. Una decepción prolongada durante dos años y medio que parece encauzarse. La junta rectora del consorcio ha ratificado en la ciudad andaluza la clave para la mudanza del legado desde la Residencia de Estudiantes madrileña: la liquidación de la encomienda de gestión a la fundación para la construcción del centro.

En otras palabras, después de que las Administraciones encargaran a la fundación la gestión de la construcción del centro García Lorca y esta presentara facturas por un millón de euros que el consorcio no consideraba asumibles, y tras la polémica gestión del antiguo secretario, Juan Tomás Martín, al que se denunció por supuesta falsedad documental y apropiación indebida, ahora se ha alcanzado un acuerdo. Cuando el legado del autor de La casa de Bernarda Alba aterrice en Granada, las Administraciones pagarán un depósito a la fundación que saldará la diferencia entre las facturas reconocidas y las no reconocidas (por exposiciones que el consorcio no cree asumibles).

El depósito durará hasta 2020, cuando una fundación pública andaluza asumirá los bienes del poeta y la Fundación García Lorca quedará integrada en este nuevo organismo. Las cuatro Administraciones controlarán los gastos de la fundación y del centro. “Hoy es un gran día que culmina un gran camino. Se cierra un capítulo para Granada y Andalucía, para atraer a un nuevo turismo cultural y rematar la faena”, ha afirmado el consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez. “El legado estará para siempre donde tiene que estar”, ha añadido el alcalde de Granada, Francisco Cuenca.

El acuerdo entre las partes para el traslado ha sido rubricado esta tarde en Granada. “Se han escrito muchas cosas, incluso difamatorias, sobre las intenciones del patronato, de la familia... No tienen ningún fundamento. Nuestra intención ha sido tozuda y clara desde que constituimos la fundación: que el legado de García Lorca viniera a Granada”, ha señalado la sobrina del poeta. “Vamos a hacer todo lo posible porque el centro sea un lugar de luz y de radiación de la obra de García Lorca”, ha agregado.

Ahora el calendario previsto marca que la mudanza se haga en dos tiempos, un primer envío antes de marzo, y otro antes del verano. “Podemos comunicar de modo firme y comprometido que el legado de García Lorca estará por fin en Granada antes del 30 junio”, ha dicho Vázquez, quien ha señalado que como antesala de la mudanza el centro granadino acogerá, antes del 28 de febrero, la exposición Una habitación propia, con elementos del legado que ya se quedarían en la ciudad. “Esta muestra ya se ha podido ver en la Residencia de Estudiantes. El material llega para quedarse para siempre”, ha avanzado el consejero.

Los problemas para el traslado del legado nacieron tras un supuesto desvío de fondos por parte del exsecretario de la fundación, Juan Tomás Martín. Las cuestiones económicas dieron paso a una denuncia de la presidenta, Laura García Lorca, y un proceso judicial aún en marcha.

El legado del poeta, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2016, fue tasado en su día por la casa de subastas Christie’s en unos 20 millones de euros, cifra que la fundación considera excesivamente baja y que no tiene en cuenta el valor real de las obras y documentos.

Del manuscrito de ‘Poeta en Nueva York’ a obras de Dalí

El legado de Federico García Lorca está compuesto por 19.000 documentos, que incluyen manuscritos de todo tipo —correspondencia, poesía, prosa o teatro—, dibujos, fotografías, obras de arte, muebles,… no solo suyos, también de amigos y artistas. Entre otras cosas, hay 46 dibujos originales del poeta, 2.343 cuartillas manuscritas con prosa, teatro y poesía, un importante fondo fotográfico con más de 900 imágenes catalogadas, material musical que incluye partituras autógrafas de García Lorca y otras más de 300 coleccionadas por él.

Clasificado en nueve apartados, el legado que viajará a Granada incluye obras de arte, óleos, acuarelas, dibujos, bocetos y decorados de diferentes artistas, entre los que se encuentran Salvador Dalí, Ramón Gaya, Ismael de la Serna, Rafael Barradas, Manuel Ángeles Ortiz, José Caballero y Benjamín Palencia.

El legado está compuesto en su mayor parte por material donado por familiares y amigos del poeta, en los que se incluyen numerosos manuscritos originales del granadino hasta su muerte en 1936, pero también cuenta con adquisiciones realizadas en las últimas décadas. Es el caso del manuscrito de Poeta en Nueva York, por ejemplo, en junio de 2003. El poeta entregó el documento a su amigo José Bergamín. Años después, el texto apareció en poder de una actriz mexicana que lo sacó a subasta. La Fundación García Lorca lo compró por unos 200.000 euros.

Todo este material corresponde, según la Comunidad de Madrid, al periodo que transcurre entre 1909 y 2014 y su estado de conservación queda definido en la declaración de BIC como “bueno”, sin que desde entonces se haya conocido ningún acontecimiento que permita pensar que se haya producido ningún cambio.

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