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José Guirao, nuevo ministro de Cultura y Deporte

El exdirector del Museo Reina Sofía sustituirá a Màxim Huerta en el Gobierno de Pedro Sánchez

José Guirao, ministro de Cultura, en una imagen de 2011.

José Guirao Cabrera ha sido elegido como nuevo ministro de Cultura y Deportes, en sustitución de Màxim Huerta, que ha dimitido este miércoles tras conocerse que entre 2006 y 2008 defraudó 256.778 euros al fisco, según una información adelantada por El Confidencial. Guirao, gestor cultural, ha desempeñado cargos relacionados con el mundo del arte desde los ochenta. Fue director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía entre 1994 y 2001 y, de 2002 a 2014, director de La Casa Encendida de 2002 a 2014, un exitoso experimento cultural en el corazón del madrileño barrio de Lavapiés.

De la cultura de masas a la exquisitez en una semana. La salida fulminante de Huerta ha propiciado un remedio de urgencia, que implica un notable golpe de timón. No había pasado hora y media desde que el periodista y escritor decía adiós en la sede del ministerio cuando Moncloa anunció su sustituto: Guirao (Pulpí, Almeria, 1959), hombre refinado y experto en gestión, que despierta el consenso en los ámbitos del arte, la literatura y las vanguardias.

El presidente Pedro Sánchez arriesgó con Huerta. Y el mundo de la cultura lo recibió con cierto desdén. El nuevo ministro es, por el contrario, un hombre bregado en casi todos los aspectos de la vida cultural, especialmente en la gestión museística.

Su nombre ya sonó en las quinielas cuando Sánchez dio la sorpresa con la designación de Huerta. Entonces respondía con humor a quien le preguntaba sobre esa posibilidad. Este miércoles la cosa fue en serio. A las 16.30, el nuevo ministro fue llamado a consultas. Cuando el presidente del Gobierno acordó con Huerta su salida hacia las 17.00, Guirao estaba llegando a Moncloa. Tras una larga conversación, aceptó.

Dos señales lanzaba Sánchez con una maniobra que, al fin y al cabo, ha resultado una carambola. Por un lado, enmendar un error cara a los sectores culturales, más dispuestos a confiar en un pata negra cultural. Por otro, oponer un remedio de cirujano a cualquier sombra de duda que manchara la imagen pulcra perseguida con los nombramientos de su Gabinete de ministros.

Licenciado en Filología Hispánica, Guirao es un profesional curtido y transversal que se maneja bien, sobre todo, en el arte y la literatura. Tiene maneras de fina diplomacia, aunque es franco cuando la ocasión se presta. Y conoce bien los entramados de la gestión pública y privada, donde ha creado una escuela de pupilos jóvenes, como la actual directora de La Casa Encendida, Lucía Casani. Además tiene fama de buen consigliere dentro del mundo de los mecenazgos y los organismos privados.

Como prueba de sus dotes para la política cuenta el hecho de que desempeñara durante siete años el cargo de director del Reina Sofía con dos partidos distintos y en un tiempo en el que sus responsables se sucedían con vertiginosa cadencia y los museos, no solo este, se empleaban como parte del debate partidista. Tras mudarse de Sevilla a Madrid tras una fulgurante carrera en Andalucía, donde fue director general de Bienes Culturales, estuvo un año de director de Bellas Artes y Archivos del Ministerio de Cultura. Comenzó su mandato en el Reina con apenas 35 años. Y desempeñó el cargo con Carmen Alborch (PSOE) como titular de Cultura, y, ya con el PP en el Gobierno, con Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre y Pilar del Castillo de ministros.

De ahí saltó a uno de los proyectos más novedosos de las últimas décadas en Madrid: La Casa Encendida, donde forjó una programación que, con un ojo puesto en las tendencias y las vanguardias, contribuyó a la ebullición cultural del nuevo Lavapiés.

Desde 2014, es director general de la Fundación Montemadrid, de la que depende La Casa Encendida. Es además patrono, entre otras, de la Fundación Federico García Lorca, de la Fundación Antonio Gala .

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