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La industria discográfica empieza a despegarse de Spotify tras su salida a bolsa

Merlin, la agencia global que gestiona los derechos digitales de los sellos independientes, ha sido la última en vender sus acciones

Daniel Ek, CEO de Spotify, en una imagen de archivo.
Daniel Ek, CEO de Spotify, en una imagen de archivo.

Tras la salida a bolsa de Spotify el pasado 3 de abril, muchas de las compañías discográficas que poseían parte del capital social de la empresa han procedido a la venta de parte de él. La última en hacerlo ha sido la agencia global de sellos independientes Merlin, que ha sido la primera en vender la totalidad de sus acciones. Dicha venta le ha reportado unos beneficios superiores a los 100 millones de euros.

Además del vínculo que Spotify mantiene desde su fundación con las discográficas a partir del flujo de contenidos (el 87% de su catálogo procede de las tres majors), cabe resaltar que, hasta la fecha, todas ellas poseían un porcentaje del capital social de la empresa sueca. En total, dicho porcentaje copaba el 18% del accionariado de Spotify (un 7% para Universal -5% suyo y 2% de EMI Music-, un 6% a Sony, un 4% a Warner y un 1% a Merlin).

La primera en vender acciones fue Sony, que se deshizo del 17% de ellas en las 24 horas que siguieron a la salida al mercado bursátil de Spotify, para vender otro 32% de las mismas a lo largo del mes siguiente. La venta, en cifras globales, ha hecho ingresar a la empresa subsidiaria de Sony Co. alrededor de 630 millones de euros. Tras la venta de aproximadamente la mitad de sus acciones en Spotify, Sony se queda con menos del 3% del capital social de la empresa. 

La segunda gran compañía en hacerlo fue Warner, a principios del presente mes de mayo. Si Sony vendió la mitad de su parte del capital social, Warner hizo lo propio con un 75% del suyo, embolsándose alrededor de 335 millones de euros por la transacción. Tras la venta, la discográfica se queda con apenas el 1% del accionariado de la empresa. 

El CEO de Warner Music Group, Stephen Cooper, explicó que esta decisión se basa en que Warner no deja de ser "una empresa musical, y, por naturaleza, no la titular a largo plazo de acciones cotizadas en bolsa". Sin embargo, afirmó que "esto no tiene nada que ver con la visión que tiene la compañía sobre el futuro de Spotify", que, asegura, "jugará un papel fundamental en el crecimiento y expansión del consumo de música vía streaming". Mientras, Universal Music todavía mantiene intacto su 7% del capital de la empresa sueca.

Esta desbandada discográfica del capital social de Spotify comienza a desligar a la industria de la empresa de streaming. Sin embargo, la problemática económica vinculada con los derechos de autor (debido a los pagos a las discográficas con este concepto, la empresa sueca todavía no ha registrado beneficios ningún año desde su fundación) permanece. Desde la compañía empiezan a plantearse también alternativas para este fenómeno. Por un lado, la de comenzar a fichar artistas independientes que no dependan de las grandes discográficas y saltarse el intermediario; por otro, la de establecer acuerdos directos con grupos que se decidan a gestionar su propia música, como el que tienen firmado con Metallica desde 2012.

Este modelo buscaría complementar la razón de su éxito hasta la fecha (los vínculos con las grandes discográficas, que también han contribuido en buena medida a la supervivencia de estas últimas), con los nuevos modelos que están apareciendo en el mundo del streaming musical, como es el caso de Tidal, la empresa gestionada por Jay Z que se encarga de firmar acuerdos directos con los artistas cuya música reproduce.