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Muere Abbas, el gran fotógrafo de la revolución iraní

Durante sus seis décadas de trabajo, Abbas cubrió muchos conflictos para la agencia Magnum

Abbas Attar
El fotógrafo iraní Abbas, en Algeria en 1988.

El aclamado fotógrafo franco-iraní Abbas Attar falleció el pasado miércoles en París a los 74 años. Abbas, como era conocido profesionalmente, se hizo un nombre con su cobertura de la revolución iraní de 1979, lo que le llevó a trabajar para la prestigiosa agencia Magnum, de la que se convirtió en un pilar, y a ver sus imágenes publicadas en cientos de revistas y periódicos. A partir de ahí recorrió el planeta tratando de explicarlo con sus fotos y sus libros.

“Fue maestro de toda una generación de fotoperiodistas más jóvenes. Iraní trasplantado a París, [Abbas] era un ciudadano del mundo que documentó sin parar durante toda su vida: guerras, desastres, revoluciones y levantamientos, y creencias”, ha escrito Thomas Dworzak, el actual presidente de Magnum, en la nota con la que la agencia ha anunciado su muerte.

Su currículo incluye todos los principales conflictos de los últimos cincuenta años: Biafra, Bangladesh, Vietnam, Chile, Cuba o la Suráfrica del apartheid, además de Oriente Próximo. Primero para las agencias Sipa (1971-1973) y Gamma (1974-1980), y desde 1981 para Magnum, que llegó a presidir en la década de los noventa del siglo pasado. Pero su nombre quedó asociado para siempre a la revolución de su país que cubrió entre 1978 y 1980, antes de tener que exiliarse.

Aquel impresionante trabajo está recogido en abbas.site, un proyecto ejecutado por el documentalista Maziar Bahari. Abbas “era uno de las personas más curiosas, aventureras y eruditas que he conocido en mi vida”, escribe Bahari quien, en su última Newsletter, cuenta que las fotos del fallecido le mostraron la realidad de la revolución cuando era adolescente. También anuncia que sigue adelante la exhibición que planeaban para el 40º aniversario de la revolución el año que viene.

Muy celoso de su intimidad, Abbas solía cubrirse la cara con un pañuelo cuando alguien le fotografiaba. Pero sus preocupaciones se revelaban a través de los temas que elegía para su trabajo. Entre todas, destaco su empeño por comprender y hacer comprender las grandes religiones. Ese interés, sin duda surgido cuando fotografiaba la revolución iraní, le llevó entre 1987 y 1994 a documentar el ascenso del islamismo en el mundo. Fruto de aquel trabajo publicó Allah O Akbar: viaje al islam militante. Luego, siguió su proyecto con el cristianismo, el animismo, el budismo y el hinduismo.

Menos conocido es su acercamiento a México. Durante nueve viajes en la primera mitad de los años ochenta, Abbas retrató el alma de un país dividido entre las tradiciones y la modernidad que plasmó en un libro casi literario, Regreso a México. Viajes detrás de la máscara, con introducción de Carlos Fuentes. Para muchos críticos, el propio fotógrafo escribía con la luz.

En 1997, tras 17 años de exilio, Abbas regresó a Irán y cubrió la elección como presidente del reformista Mohamed Jatamí, pero sobre todo, la vida esquizofrénica que llevan muchos iraníes, no particularmente religiosos, pero obligados a comportarse como si lo fueran para no violar las estrictas normas morales del régimen islámico.