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‘Fear the Walking Dead’: el bueno, el feo y el zombi

La serie se reinventa con un cruce con la historia madre y una trama apta para los nuevos espectadores

Tráiler de 'Fear the Walking Dead' 4.

El verdadero cruce entre las dos series de zombis más famosas se saldó con las manos llenas de grasa y frente a un costillar. Fue el actor Colman Domingo quien partió el pan. Tras cuatro años en Fear the Walking Dead, este británico crecido en el teatro londinense se ha convertido en el animador oficial de esta apocalíptica familia fuera del rodaje. Esta vez tocaba dar la bienvenida un nuevo elenco: "Somos una especie de teatro ambulante. A ciudad por temporada. En el West End descubrí que como mejor se congeniaba era compartiendo charlas en un pub. Lo hicimos en Vancouver, Los Ángeles y en México los llevé a tomar margaritas, pero tras un mes en Austin con un nuevo equipo, faltaba ese lazo. El contacto se nota en pantalla". Esa noche de noviembre comenzó a fraguarse de verdad la nueva etapa. Nada más tejano que la barbacoa.

Era lo apropiado. Todo en este renacimiento suena a Texas. La cuarta temporada de la serie (lunes, 23.20, AMC) salta adelante en el tiempo para hacerla apta a nuevos espectadores y conquistar también a los seguidores de The Walking Dead con la llegada de Lennie James, cuyo Morgan llevaba ocho años en la serie madre. De paso, aprovecha el cambio de reparto, ubicación y guionistas para relanzarse también en lo estético. La tierra que pisan influye incluso en cómo colocar la cámara.

Todo comienza con un plano largo y un llanero solitario con sombrero de cowboy negro y pistola. El actor que recita el monólogo es Garret Dillahunt, rostro del western moderno. La estética es meticulosamente heredera del género. El actor compara esta Texas sucia y postapocalíptica con La carretera de Cormac McCarthy, en cuya adaptación participó. Pero Austin, capital de Texas a donde EL PAÍS ha acudido invitado por AMC, es un oasis hipster, musical y cosmopolita, lejano de la icónica imagen cinematográfica del estado, así que para hallar esa personalidad el equipo se ha echado al campo para grabar en el rancho Briarpatch, un lujoso complejo a 35 kilómetros rodeado de vacas y un lago con forma del mapa de EE UU. En sus enormes salones, que llegaron a cobijar una franquicia de comida rápida, casi podían haber vivido los Ewing de Dallas. El lujo choca con el fin del mundo del exterior. "Mis géneros favoritos son el western y la ciencia ficción. Partiendo de su estética puedes contar cualquier historia. Fear mezcla ambos", explica el actor calzado con gorro como ya lo vimos en No es país para viejos, El asesinato de Jeese James y Deadwood, donde conoció a Kim Dickens, líder de este reparto. Tanto le gusta The Walking Dead que llevaba años intentando unirse al creciente universo. Dillahunt revela que incluso estuvo a punto de convertirse en Negan, dictatorial villano al que da vida Jeffrey Dean Morgan.

‘Fear the Walking Dead’: el bueno, el feo y el zombi

Poco tiene que ver su personaje con aquel. Hoy es un pistolero bondadoso que traba relación con otro de los personajes nuevos, el interpretado por Maggie Grace (Perdidos), y con el viajero Morgan, llegado desde Atlanta: “Si hace un tiempo me hubieran dicho que iba a pasar más de ocho años con el mismo personaje, me habría pegado un tiro”, reconoce Lennie James, criado en teatro y cortas series británicas.

Scott Gimple, que ha pasado de ser guionista de The Walking Dead a mente creativa detrás del universo, fue quien lo convenció: "Scott ahora es Yoda. Un día me invitó a su casa y pensé que me iba a decir que mi personaje fallecía. En el cómic ya estaba muerto, así que estaba preparado. Sin embargo me planteó un plan más extraño. Nos habían dicho que las series nunca se cruzarían. Me hice muchas preguntas ¿Podría continuar? No sabía si era bueno para mí ni para el personaje, al que sobreprotejo. Fui a casa y lo hablé con mi mujer. Me gustaba que en esta serie podría explorar lo que quisiéramos sin cómic por medio. Ahora es todo él, no es el amigo de Rick o el personaje que te encuentras. Tardé seis días en cambiar Atlanta por Austin". Luego llegaron las costillas tejanas y el trato quedó cerrado.

Revivir o morir

‘Fear the Walking Dead’: el bueno, el feo y el zombi

El cambio de aires y personajes funciona de revulsivo para una franquicia que ha perdido buena parte de la audiencia y aplauso crítico. Pese a ser todavía uno de los éxitos del cable, The Walking Dead ha reducido sus espectadores a la mitad.

Fear The Walking Dead ha mantenido mejor su pulso narrativo, con mensajes políticos y sociales en diversos paisajes, aunque la audiencia alcanzó en sus últimos capítulos mínimo histórico. Como los zombis, necesitaban resucitar sin morir. Así llegó el cambio de guionistas (el creador se marchó tras el tercer año) y enfoque. Por el salto temporal, Fear ya no es precuela y la familia viajera fortalecida por el apocalipsis se halla en una posición original e insólita. "Desconfiábamos pero al final sólo debíamos reconstruir y llenar los huecos", apunta Domingo, que se ve preparado para llevar a su tramposo superviviente también al grupo de Rick, e incluso a aguas internacionales: "Me gustaría saber cómo viven los zombis en Japón o Rusia".

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