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Cómo controlar el caos en la reventa de entradas ‘online’

Cultura se reúne con Google para buscar soluciones al limbo legal de un negocio opaco

U2 durante su concierto en el Estadio Olímpico de Barcelona en julio de 2017.
U2 durante su concierto en el Estadio Olímpico de Barcelona en julio de 2017. EL PAÍS

Se busca ley para el salvaje oeste. Esa es la premisa que los afectados por la reventa ilegal de entradas de conciertos en Internet han trasladado al Ministerio de Cultura, que ha recopilado una batería de propuestas para atajar el problema en una consulta pública en la que han participado plataformas de comercio, promotores, asociaciones de consumidores, particulares y autoridades autonómicas, entre otros. Además, fuentes ministeriales han informado a este periódico que el Secretario de Estado, Fernando Benzo, se reunirá mañana jueves con representantes de Google, que ante la indignación creciente de los usuarios ha endurecido sus medidas contra los sitios de reventa que quieran aparecer en su servicio de anuncios publicitarios. El objetivo es “conocer con detalle este modelo de negocio” para elaborar un informe que permita encontrar “posibles soluciones normativas” al limbo legal en el que operan las plataformas de compraventa online en España.

Según las fuentes consultadas, los resultados del informe se conocerán a finales de marzo tras un proceso de análisis que se espera trasladar a la comisión sectorial de Cultura del Congreso, donde están representadas las comunidades autónomas. La normativa de espectáculos públicos, que aplica las sanciones sobre la reventa, está transferida a las comunidades. Es, por eso, que se busca ordenar las distintas legislaciones con el fin de actualizar, si fuera necesario, la ley sobre reventa, sin modificar desde 1982 y que solo combate la que se practica en la calle y no en Internet.

“No es imprescindible una nueva norma, aunque siempre es bienvenida si permite lo más importante: definir la reventa online. Pero también es igual de importante la voluntad política para aplicar la ley actual. La reventa es ilegal y el Gobierno tiene que establecer protocolos de fuertes sanciones para las plataformas ilegales”, explica Rubén Sánchez, portavoz de Facua (Consumidores en acción). La asociación, a la que no han parado de llegar denuncias, ha participado en la consulta pública.

La reventa de entradas en Internet es un mundo sin ley en el que siempre sucede lo mismo: con un gran concierto en España vuelan los boletos en las páginas oficiales de venta online y aparecen en los portales de compraventa a precios más elevados, como si hubiese sido un asalto perfecto al tren de los tickets. El último caso sonado fue la actuación de U2 en Madrid en febrero. En menos de diez minutos se esfumaron 16.000 entradas de Ticketmaster, perteneciente a la mayor promotora mundial, Live Nation, para aparecer en un abrir y cerrar de ojos en Seatwave, que también forma parte de Live Nation. Algunas entradas pasaron a venderse a 900 euros cuando antes se ofertaban a 195 más gastos de distribucción. Ante la ira de los compradores, el ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, solicitó al ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, que la policía investigase lo sucedido. Google, por su parte, aplicó nuevas políticas en las que exige a sitios del mercado secundario que aclaren que son revendedores y sus entradas están a precios más altos.

“El problema es que hay desajuste entre la oferta y la demanda. Había 200.000 personas intentando comprar 16.000 entradas. Nuestra tecnología nos permite vender 1.000 entradas por minuto y luchamos contra los robots que adquieren tickets de forma masiva, pero no podemos evitar que U2 dé instrucciones de privilegiar a los clubs de fans, dejando menos entradas para el público general, y que muchos fans puedan ponerlas en el mercado secundario”, explica Eugeni Calsamiglia, director general de Ticketmaster. Calsamiglia desmiente “categóricamente” que desde Ticketmaster se pasen entradas a Seatwave: “Lo tenemos absolutamente prohibido”. Y aboga por la buena ética de un portal que hace de “intermediario entre personas”.

Sin embargo, la opacidad es el signo que define este negocio. Muchas webs de compraventa no hacen públicas sus ventas ni suelen tener el domicilio fiscal en España, pero otras han empezado a reclamar un debate sobre la regulación. “Tiene que haber una transparencia total”, afirma Ander Michelena, portavoz de StubHub, la empresa de reventa de eBay. “En España no está perseguido que el promotor que promueve un concierto declare cuántas entradas pone en el mercado primario y cuántas en el secundario”, añade. StubHub considera que las polémicas suscitadas en los conocidos como events hot (grandes espectáculos con mucho público) les afecta negativamente. “Pedimos una legislación nacional que ordene las legislaciones de todas las comunidades autónomas”, apunta su portavoz. Pero hasta hoy el salvaje oeste sigue sin ley y los usuarios buscan una solución.

Boletos nominales y verificación fan

Ticketmaster está en el ojo del huracán de los compradores particulares tras el concierto de U2. Es la última polémica de una lista que también suma las actuaciones de Bruce Springsteen, Bruno Mars o Lady Gaga. Desde la compañía abogan por las entradas nominales para luchar contra la reventa. “Quien quiera entrar al concierto tiene que garantizar su identidad. Lo hemos hecho el año pasado con U2, Rolling Stones y ahora con Metallica. Y ha funcionado muy bien”, cuenta su director general. Sería como comprar billetes de avión o tren.

Desde las plataformas de reventa esta medida no se apoya bajo ningún término. “Lo único que consigues es tener un problemón porque en nueve meses puedes ponerte enfermo o tener un viaje urgente. No puedes cederla a un amigo. Tampoco te dan opción de devolver el dinero”, afirma el portavoz de StubHub. Otra medida que baraja Ticketmaster es la conocida como Verified Fan (fan verificado). Supone una cualificación del seguidor que prima sobre los demás. “Cada persona que quiera conseguir su entrada tendrá que acreditar su condición de fan: comportamiento de compra en Ticketmaster, su antigüedad en el club del grupo, su actividad social en las webs del grupo…”, cuenta Eugeni Calsamiglia.