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Vitalidad frente a la muerte

La película es un triunfo de la humanidad y del cine

En el año 2006 un maravilloso y terrible documental titulado Las alas de la vida, dirigido por Antoni P. Canet y guiado por un personaje de impresión, Carlos Cristos, abrió la veta para una nueva forma de abordar el drama en el cine español: desde la cotidianidad del documental, mirando con firmeza a los ojos de la muerte que está por venir, retándola con fortaleza sobrehumana, abordando sin miedo pero con realismo las aristas de la tragedia, y componiendo finalmente, en una paradoja irresoluble, una película vital sobre la enfermedad terminal y el último trecho de la existencia.

LOS DEMÁS DÍAS

Dirección: Carlos Agulló.

Género: documental. España, 2017.

Duración: 90 minutos.

Una línea acometida también por Mundo pequeño (Marcel Barrena, 2013), más discreto en lo cinematográfico, aunque también con una fuerza de la naturaleza detrás, y en la que ahora reincide con impresionante lucidez Los demás días, documental de Carlos Agulló sobre la encomiable labor de la unidad de cuidados paliativos para enfermos de cáncer de la sanidad pública madrileña. Una historia desgraciadamente diaria e inacabable, que se bifurca en tres vertientes de imponente entereza: la del enfermo, quizá con más miedo al dolor que a la propia muerte; la del médico y sus ayudantes, con un personaje de impronta imborrable, el doctor Pablo Iglesias —rostro, voz, actitud, carisma—, al que de un modo irremediable “siempre se le mueren los pacientes”; y la del cuidador del enfermo —¿y quién cuida a los cuidadores? —, una pareja, una hermana, unos padres, una hija, sanos pero, minuto a minuto, lidiando también con el tormento ordinario y el tránsito que llega.

Agulló, que en otro gran documental, Complot para la paz (2013), ya demostró su excelente mano para el montaje y el tratamiento periodístico, aunque allí con una temática de política internacional bien distante, compone su película con sentido del pudor y con una presencia de la cámara que, a pesar de estar a centímetros del drama, nunca se muestra invasiva. Sin voz en off explicativa, Los demás días es un triunfo de la humanidad y del cine, y el retrato de una sociedad multicultural, de diverso ideario religioso y espiritual, que a la hora de la muerte no entiende de economías ni de clases sociales ni de procedencias. Solo de piedad, delicadeza y amparo.

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