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El ERE de los burros españoles

'Hermano asno' refleja el camino paralelo que han recorrido hombres y pollinos y cómo ambos viven un futuro incierto

Manada de burros utilizada por el Gobierno de Aragón hasta 2013 para la limpieza de bosques, en los alrededores de la localidad oscense de Sabiñánigo. Ver fotogalería
Manada de burros utilizada por el Gobierno de Aragón hasta 2013 para la limpieza de bosques, en los alrededores de la localidad oscense de Sabiñánigo.

Ella sintió sus pasos y giró su cuello. Comenzó el juego de miradas, algún gesto acompañado de algún mordisco, sus respiraciones se aceleraban. Él ya estaba dispuesto a cubrirla. Siempre lo está, es una de sus peculiaridades. Entró un tercero en la escena y justo en el momento en el que va a montarla, este último se hace con el miembro del macho cortejante y lo introduce en una vagina artificial. La cortejada no entiende lo que pasa, no es lo que esperaba. Él es un guarán (asno semental), ella una hembra sufridora –así la llaman-, la que soporta los envites y el otro componente del trío, el que recoge el semen del rucio, un militar del acuartelamiento de Las Turquillas, centro de cría caballar de Écija (Sevilla), donde una de las funciones es preservar las distintas razas de burro español.

Con este episodio comienza Hermano asno, un extensísimo reportaje que ha tomado forma de libro en el que Eliseo García Nieto ha puesto la palabra y Desiderio Mondelo las imágenes. Era ardua la tarea de comenzar un relato sobre burros cuando dos de los comienzos más célebres de la literatura en español son de historias en las que un pollino es protagonista o coprotagonista: "En un lugar de la Mancha...". "Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos..."

De literatura habla Hermano asno, pero también de religión y tradición, de geografía y de historia, de economía y de política, de ciencia y de arte, de filosofía y de legislación; pero sobre todo de animales y de hombres, y demuestra en 560 páginas y 200 fotografías cómo el recorrido de la humanidad ha ido paralelo al del burro, y viceversa. Y ese solo es el material final de los cinco años de trabajo (desde 2012) y más de 60.000 kilómetros recorridos para llegar a este libro-reportaje editado por la Diputación de Córdoba al que han querido llamar slow journalism, ya que tanto Mondelo (fotógrafo) como García Nieto (reportero) trabajaron durante décadas para la agencia EFE. Un libro para rumiar, para volver a él, para digerirlo lentamente; lejos de las noticias de consumo inmediato. A García Nieto el término slow journalism no le acaba de convencer: "Es periodismo del de toda la vida". Reportajes hechos con tiempo, el que les dio la marcha de ambos tras el ERE de EFE en 2012, que han hilado para construir un discurso en el que se disecciona todas las facetas del burro. Un animal que, como ellos dicen, también ha sufrido un ERE y de ahí, su número menguante de ejemplares debido a que ya no tienen trabajo, los que realizaban no quedan: se han visto sustituidos por máquinas en las labores agrícolas, la despoblación de la España rural ha puesto en peligro la continuidad de esta especie. “Actualmente habrá unos 30.000 censados”, dice Mondelo, “y unos 20.000 sin censar”, añade. Una caída en picado del número de asnos desde mitad del siglo XX cuando había unos 675.000, hasta las últimas década de este con casi 140.000, en 1986 y más de 50.000 censados en 1999.

Una burra y su buche recién nacido buche en un campo florido a las afueras de Pedrezuela (Madrid). Ver fotogalería
Una burra y su buche recién nacido buche en un campo florido a las afueras de Pedrezuela (Madrid).

Aunque un burro no puede sustituir a un tractor, hay otras misiones necesarias para las que era y sería muy válido, por ejemplo para la conservación de los montes, el paso del ganado ya era un mantenimiento, pero esto ocurre cada vez menos. El Gobierno de Aragón tenía una manada de unos 140 borricos en la zona de Sabiñánigo (Huesca) que con su presencia (comían y mantenían los caminos solo con pasar) preservaba los terrenos de incendios, por ejemplo. Se prescindió de ellos en 2013. Hay que buscarle nuevas funciones como la que les ha encontrado la Asociación Nacional para la Defensa, Recuperación y Estudio Terapeútico de la Especia Asnal que trabaja con niños con alguna discapacidad y animales, para que estos sean estímulo para los pequeños y los incentiven a conseguir nuevos logros. Pero sobre el pollino como animal-muleta en Hermano asno se cuenta la sobrecogedora historia de Andres Zufiria, un pastor vasco que tuvo polio de niño y desde entonces tiene reducida la movilidad, lo que gracias a Astotxo no le ha impedido ejercer su profesión. Astotxo (burrito en euskera, nombre que le ha dado a todos sus asnos) es sus piernas, sobre él se mueve por el monte, él le protege, al pastor y a las ovejas (los rucios son tan efectivos contra los lobos como los perros, ya que por su tamaño les imponen). "Es un centauro", dice García Nieto, "la perfecta comunión entre el ser humano y el burro".

Han cubierto los asnos tantas necesidades de los hombres que, en estos días de esteladas poblando las calles catalanas, no se puede olvidar que ellos, en concreto la raza autóctona de esta región, también han servido de tótem del nacionalismo y su silueta en forma de pegatina o camiseta se creó en contraposición a otra silueta: la del toro. Ajenos a estas disputas, ambos conviven en el campo, y sin pedir derechos de imagen como los simios, bovinos y borricos, los de verdad, los de carne y hueso y ni un pelo de tonto (a pesar de la fama de los borricos).

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