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Bienalsur, 18.370 kilómetros de arte contemporáneo

El circuito artístico que arranca en Buenos Aires busca derribar muros y crear lazos entre las 32 ciudades participantes

El artista francés Christian Boltanski, una de las estrellas invitadas a Bienalsur
El artista francés Christian Boltanski, una de las estrellas invitadas a Bienalsur

De antiguo hotel de inmigrantes, puerta de entrada de más de un millón de europeos a Argentina a principio del siglo XX, a kilómetro cero de la I Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de América del Sur (Bienalsur). Desde este edificio de Buenos Aires, situado frente al Río de la Plata, se expande un ambicioso itinerario artístico a lo largo de 18.370 kilómetros en 32 ciudades de todo el mundo que aspira a alterar el mapa cultural durante los próximos dos meses. "Queremos rehacer los pasaportes para resituar a nivel internacional el arte y la cultura sudamericanos", dice Aníbal Jozami, director general de la Bienal y rector de la Universidad Nacional Tres de Febrero (Untref). En un mundo donde se levantan muros, Bienalsur busca ir contra la corriente y crear lazos a través del arte que promuevan la inclusión y la aceptación de la diversidad.

Bienalsur se apoya en la tecnología y el espacio público para traspasar fronteras físicas y temporales y acercar el arte a grandes sectores sociales ajenos a museos y galerías. Un dedo gigante apunta a los viajeros de las principales estaciones de tren de la ciudad argentina por obra de Graciela Sacco; un rótulo luminoso del mallorquín Bernardí Roig advierte "Cuidado con la cabeza" a quienes se acercan al Centro Cultural Recoleta; unas botellas gigantes y luminosas colocadas en el contaminado Riachuelo por el brasileño Eduardo Srur invitan a reflexionar sobre la relación del ser humano y el agua. A partir del fin de semana, a las múltiples intervenciones callejeras se les sumará el videojuego Willitu, una especie de Pokémon Go artístico que permitirá a los jugadores cazar con sus móviles obras escondidas por toda la ciudad y convertirse en coleccionistas virtuales.

El Reina Sofia, presente en 'Colección de colecciones'

Entre las colecciones invitadas por Bienalsur destaca la selección de los fondos más contemporáneos del centro de arte madrileño Reina Sofia, desde los 90 hasta la actualidad. El cuestionamiento al neoliberalismo y sus consecuencias sobre la sociedad son uno de los puntos en común de muchas de las piezas de Arte para pensar la nueva razón del mundo. Los españoles Ibon Aranberri, María Ruido, Joaquim Jordá, Manolo Laguillo, Jorge Ribalta y Marcelo Expósito se muestran junto a artistas internacionales como la brasileña Leonor Antunes, la austríaca Inés Djoujak y el argentino León Ferrari en el Centro de Arte Contemporáneo Muntref, situado en la sede del exhotel de inmigrantes.

"Es una plataforma dinámica de pensamiento y trabajo en red que busca establecer lazos en la horizontalidad, por eso es multipolar y hace de cada punto un centro en relación y simultaneidad con los demás", señala la directora artística Diana Wechsler. Los visitantes pueden asomarse de país en país través de las ventanas digitales abiertas en cada una de las 84 sedes e interactuar con quienes estén al otro lado.

Wechsler destaca que desde sus orígenes Bienalsur se planteó modificar las reglas de juego preestablecidas y ensayar otras alternativas. En vez de convocar a un grupo de comisarios para que seleccionase obras, hizo un llamamiento abierto que atrajo 2.500 propuestas, de las que finalmente se seleccionaron las de 350 artistas. Tampoco tiene un calendario cerrado, sino escalonado a lo largo del tiempo. El japonés Katsuhiko Hibino, profesor en la Universidad Nacional de Bellas Artes de Tokio, comenzó a trabajar hace meses junto a niños y adolescentes autistas para Bienalsur y el fotógrafo iraní Reza Deghati enseñó a jóvenes de la villa miseria Fuerte Apache a captar su vida con la cámara para mostrarla al público en estos días.

El circuito es inabarcable y polifónico, pero está marcado por la crítica social y política, con proyectos que invitan a reflexionar sobre problemáticas como las fronteras, la memoria y el cuidado del medio ambiente. En la nueva sede de la Untref en el antiguo zoológico de Buenos Aires -dedicada a la biodiversidad- una pantalla muestra Misterios, de uno de los invitados estrella de Bienalsur, el francés Christian Boltanski, reconocido por sus instalaciones monumentales, que aluden a la memoria y la muerte. En un lugar remoto de la costa patagónica argentina, el artista ha instalado unas cornetas de doble cono con las que pretende dialogar con las ballenas "para que ellas nos respondan con sus misterios", dice. Boltanski eligió a propósito una ubicación alejada de todo, donde el único sonido es el viento, con el objetivo de convertir la idea en mito. "No hace falta tener enfrente la obra. El conocer ese mito, el de un hombre que quiso dialogar con las ballenas, vale más que la pieza en sí. Igual que no hace falta ir a Japón para escuchar 120.000 latidos humanos ni a Chile para escuchar la sinfonía de las 800 campanas japonesas", agrega, en referencia a otros de sus proyectos recientes.

Botellas de plástico de Eduardo Srur para concienciar sobre la contaminación del agua.
Botellas de plástico de Eduardo Srur para concienciar sobre la contaminación del agua.

El vídeo de Boltanski dialoga con los de otros invitados internacionales. La polaca Angelica Markul expone en Memoria del glaciar la fragilidad del Perito Moreno, Srur llama la atención sobre la contaminación de las aguas con PETS y el argentino residente en Berlín Charly Nijensohn pone en cuestión la posición del hombre ante la inmensidad de la naturaleza.

Intervención del mallorquín Bernardí Roig en Buenos Aires.
Intervención del mallorquín Bernardí Roig en Buenos Aires.

El cubano René Francisco y el beninés Joël Andrianomearisoa invitan a reflexionar sobre los procesos migratorios. Mar de Balseros recrea sobre paletas de pintor un mar en calma, visto desde la costa, que comienza a oscurecerse. Sólo en la ficha técnica se refleja el tamaño de esa oscuridad: Entre el año 2000 y el 2016, la Organización Internacional de las Migraciones registró 22.000 muertes de inmigrantes africanos y asiáticos que intentaban llegar por mar a Europa. En las últimas tres décadas, 18.000 balseros cubanos han fallecido en la tentativa de alcanzar el sueño americano. Con intervenciones en múltiples idiomas en las calles de Buenos Aires y de Cotonú y Ouidah (kilómetro 7.827 del itinerario) Andrianomearisoa recrea la incomprensión de los recién llegados a tierras extranjeras.

Montevideo, São Paulo, Lima, Bogotá y La Paz son algunas de las capitales latinoamericanas que participan en el proyecto. Madrid y París, las europeas, y Bienalsur toca las costas australianas en Frankston, a las afueras de Melbourne, para llegar hasta el extremo norte, Tokio, el kilómetro 18.370, punto final de la maratón artística.

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