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Una familia de heterodoxos

Alberto García-Alix presenta cinco exposiciones que ha organizado para PHotoEspaña

Uno de los personajes retratados en 'Café Lehmitz'. Ver fotogalería
Uno de los personajes retratados en 'Café Lehmitz'.

Prostitutas, proxenetas, yonquis, travestis, indigentes, borrachos… hablemos de sexo: fetichismo, el placer del voyeur, vello púbico y alguna felación. Estos personajes y estas pasiones dominan las cinco exposiciones presentadas el pasado martes, en PHotoEspaña. Es el conjunto que la  organización del festival ha llamado "carta blanca", otorgada a Alberto García-Alix para que eligiera a autores de su gusto y organizase exposiciones para mostrar su obra.

La más conocida por los aficionados a la fotografía de estas propuestas es la icónica ópera prima del sueco Anders Petersen (Estocolmo, 1944), Café Lehmitz. Fue un trabajo de dos años, a finales de los sesenta, en el que retrató el ambiente y personajes, con dignidad, de este establecimiento del barrio rojo de Hamburgo. Petersen se convirtió en un alma más del Lehmitz, como demostró la exposición de 350 fotos que organizó allí mismo cuando acabó su trabajo. El autor dio permiso a los que se reconocían en las imágenes para que pudieran llevárselas. Solo quedó una, en la que se veía a Petersen.

La exposición en CentroCentro Cibeles, hasta el 17 de septiembre, es un intento por recuperar la atmósfera del café, con un montaje que incluye, sobre las paredes, la reproducción de los contactos de esta obra, incluidos los que pintó Petersen, "que hacen que se convierta en algo plástico", señaló García-Alix. Para el premio Nacional de Fotografía en 1999, en Café Lehmitz, Petersen, que acudió, tímido, a la presentación, se convierte en "un antropólogo que no juzga, no hay pretenciosidad ni cinismo".

Junto a este trabajo se expone Pistas de baile, de la mexicana Teresa Margolles, en el que retrata a prostitutas transexuales en los restos de las discotecas y salas de fiestas de Ciudad Juárez en los que trabajaban y que tenían nombres como Apaches, Nancy’s o Eduardo’s. Estos lugares fueron demolidos por las autoridades. Margolles (Culiacán, 1963) ha querido homenajear a estas mujeres, "que en Ciudad Juárez están condenadas a la marginación y la muerte". Como le sucedió a Karla, transexual asesinada a golpes en diciembre de 2015, durante la realización de este proyecto fotográfico, en un crimen aún impune. La autora, de formación forense, "conoce bien el tejido de lacras y venenos del sistema y su presencia en la muerte", describe García-Alix.

Otros tres heterodoxos elegidos por el leonés se han reunido en el Círculo de Bellas Artes. El mayor espacio es para el duro y desenfocado mundo del marsellés Antoine D’Agata (1961).  Reportero de Magnum, muestra, en fotos de formato pequeño, su autobiografía de sexo y drogas, en un aire casi fantasmal y ambiente febril que causa desazón. En esta exposición se avisa que no es recomendada para menores de 18 años y que "contiene imágenes de violencia y sexo explícito que pueden herir la sensibilidad del espectador".

En la de Pierre Molinier la advertencia se refiere solo a los menores. Este fotógrafo (1900-1976) se autorretrató travestido, “en imágenes que enviaba por carta a sus amigos de formato pequeño”, subrayó García-Alix. Por ello, al fotógrafo español se le ocurrió que una buena forma de disfrutar de esta exposición era colocar butacas delante de algunas fotos. "Te sientas y eres como un voyeur, no tienes más remedio que dialogar con las fotos", añadió. Son unas 40 imágenes, con muchos fotomontajes, en las que se suceden, en un ambiente tenue, tacones, corsés, vello púbico…

El portugués Paulo Nozolino continua con esta galería de heterodoxos en Loaded Shine, un trabajo de 20 fotos verticales, en blanco y negro y ambientadas en un montaje con luz baja, de un mundo que se destruye: paredes, cañerías, baldosas, con un aire de desolación. Nozolino declaró en la presentación que su obra "refleja el mundo en que vivimos, en el que no hay integridad ni palabra". Son imágenes que parecen salidas de sueños y que "reflejan un estado de ánimo, una atmósfera pesada", agregó. El sexto heterodoxo es el suizo Karlheinz Weinberger (1921-2006), un autodidacta que retrató a moteros y roqueros y cuya obra se verá en el Museo del Romanticismo.