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Cristina García Rodero toca el cielo

La fotógrafa española capta la espiritualidad de los peregrinos cristianos etíopes de Lalibela

Fotografía de la exposición 'Lalibela, cerca del cielo'.
Fotografía de la exposición 'Lalibela, cerca del cielo'.

Llegan por miles, con los pies agrietados después de caminar durante un mes y dormir al raso, con sus modestas túnicas blancas. El final del camino es la ciudad monástica de Lalibela, en Etiopía, donde hay 11 iglesias excavadas en la roca en las que los peregrinos cristianos ortodoxos rezan, escuchan sermones y se purifican con agua. La fotógrafa Cristina García Rodero (Puertollano,  Ciudad Real, 1949) ha captado la paz y espiritualidad que se respira en este espacio sagrado a 2.600 metros de altitud al norte del país africano, en un trabajo que expone, por primera vez en su conjunto, en el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa, en Madrid, hasta el 31 de julio, en el marco del festival PHotoEspaña.

Lalibela, cerca del cielo es una muestra de casi 90 fotografías, casi todas en analógico pero también en digital, sobrecogedoras, en gran formato y blanco y negro, que la premio Nacional de Fotografía en 1996 tomó en tres viajes, en 2000, 2004 y 2009. García Rodero eligió las fechas en que los fieles celebran ceremonias con motivo de la Epifanía, en enero, y su Semana Santa.

La historia de estos templos que atraviesan el río Jordán y declarados Patrimonio Mundial en 1978 por la Unesco, arranca en la Edad Media. El rey Gebra Maskal Lalibela, monarca a caballo entre los siglos XII y XIII, quiso erigir una nueva Jerusalén ante la conquista de tierra santa por los musulmanes. Mandó construir los templos, alguno excavado hasta 15 metros de profundidad en la roca, que se convirtieron en centro de peregrinación. García Rodero ha convertido la belleza de este paisaje rocoso y los ritos de los creyentes en estampas bíblicas, como la imagen de un pequeño grupo que escucha en cuclillas a un predicador de pelo y barba largos.

“Es un lugar de gentes pobres por las guerras, las hambrunas y los Gobiernos. Ante esas durezas de la vida, la gente se refugia en el contacto con Dios”, declaró ayer García Rodero en la presentación. La fotógrafa de Magnum desde 2009, miembro de la Academia de Bellas Artes, ha dedicado una zona de la exposición a impactantes retratos de monjes, niños y fieles ya que “la masa” no le dice nada, “sino las personas porque, además, en este caso son de una raza muy hermosa”.

Otra de las imágenes de 'Lalibela, cerca del cielo'.
Otra de las imágenes de 'Lalibela, cerca del cielo'.

La autora explicó en el recorrido que la primera vez que fue a Lalibela “todo fue muy sencillo”, sin embargo, en las siguientes ocasiones, debido a la creciente presencia de turistas, la jerarquía eclesiástica se interesaba cada vez más por el dinero. “Te sangran, si llevaba tres cámaras te cobraban por cada una de ellas”.

Lalibela, cerca del cielo forma parte del proyecto que García Rodero comenzó en 1990 llamado Entre el cielo y la tierra, en el que busca “el trance de la espiritualidad” en varios países. Su deseo es volver a las montañas etíopes: “Como soy de las que nunca termina sus trabajos, lo continuaré”.

'Malecón, Cuba' (2015).
'Malecón, Cuba' (2015).

Con motivo de la XX edición de PHotoEspaña, EL PAÍS ofrece una colección de 20 libros con los nombres esenciales de la fotografía española, al precio de 6,95 euros cada volumen. La primera entrega es el domingo 2 de junio, Chema Madoz.

Las dos Cubas de Elliott Erwitt

El Jardín Botánico, en Madrid, acoge la exposición Cuba, con 14 fotos que Elliott Erwitt (París, 1928), histórico de Magnum, tomó en la isla en 1964, con retratos de Fidel Castro y del Che Guevara, por encargo de la revista Newsweek, junto a las que hizo, en 2015, de cubanos de a pie en sus labores cotidianas. En una muestra sin cartelas y por orden cronológico, cuelgan primero las fotos de 1964, que transmiten en las miradas y sonrisas de los retratados la esperanza de un futuro mejor. Destaca entre ellas un primer plano de Fidel Castro mirando a la cámara y otro del Che, sujetando un puro, con la mirada a un lado. En las 20 imágenes de 2015 hay una mayor frialdad. Son vendedores de fruta, cubanos bailando o pescando, en las que apenas hay sonrisas.