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Un sueco admirador de Buñuel

A Ruben Östlund, ganador de la Palma de Oro, le ha interesado siempre la incorrección política del director español

Gregorio Belinchón
El director sueco Ruben Östlund posa con la Palma de Oro del festival de Cannes.
El director sueco Ruben Östlund posa con la Palma de Oro del festival de Cannes.LOIC VENANCE (AFP)
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“A mí siempre me ha interesado Buñuel porque jugaba con sensaciones y jamás fue políticamente correcto”, contaba hace unos días Ruben Östlund (Styrsö, Västra Götalands län, 1974), el cineasta sueco que con su quinta película, The Square, la tercera que ha sido estrenada en Cannes, ha ganado la Palma de Oro de la 70ª edición del festival de Cannes. Y puede que sea su filme más personal, ya que como el protagonista Östlund es un artista reconocido, divorciado con dos hijos y que se siente en muchas ocasiones “fuera de lugar”. En The Square, el protagonista, Christian, director artístico de un museo de arte contemporáneo en Estocolmo, vive unas situaciones surrealistas marcadas por la dictadura actual de la corrección política. El título procede de una instalación que formará parte de la próxima exposición y que incita a los visitantes al altruismo y les recuerda sus deberes respecto a sus semejantes. “En realidad, la obra de arte fue primero. Es una creación mía que expuse en Estocolmo hace dos años, y de la que salió este guion”.

Una de esas extrañas situaciones que le inspiran convirtió a Östlund en protagonista de un vídeo viral hace tres años. Con su anterior trabajo, Fuerza mayor, ganador del premio del jurado en la sección Una cierta mirada en Cannes y Giraldillo de Oro en el festival de Sevilla, llegó a la puerta de los Oscar. La lectura de las nominaciones de los premios de Hollywood la vivió delante de una webcam junto a su productor en un hotel de Nueva York. Cuando llegó su candidatura, y oyó que su drama no pasaba la criba final, Östlund saltó histérico y enfadado y salió disparado de la habitación. “Me bajé a Central Park a llorar. No lo entendía. Cuando subí y mi productor me dijo que había grabado el vídeo y que qué hacía con él, decidí que lo colgara en Internet”, contaba hace unos días a EL PAÍS en Cannes. Así se bajó sus propios humos.

El cineasta es un apasionado del esquí, y comenzó filmando películas sobre este deporte (de ahí le viene su pasión por las larguísimas secuencias) antes de estudiar cine en la Universidad de Gotemburgo. “Siempre me ha entusiasmado la sociología, me viene de mi madre, y creo que eso puede verse también en mis largometrajes”. Lo que ha cambiado ahora es que entre los personajes secundarios aparecen actores como la estadounidense Elisabeth Moss y el británico Dominic West. “Me gustaría pensar que como yo ellos creyeron en el guion porque refleja que la hipocresía marca el modelo de vida occidental”. Los valores que se defienden en ese cuadrado “existen desde siempre, desde el comienzo de la civilización, en religión, en la vida política”, aseguraba el sueco. “Queríamos salir de ese debate político entre derecha e izquierda, un juego de poder, para tomar distancia… y el concepto del cuadrado representa esa noción. Estamos casi ciegos frente a los otros”.

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Sobre la firma

Gregorio Belinchón
Es redactor de la sección de Cultura, especializado en cine. En el diario trabajó antes en Babelia, El Espectador y Tentaciones. Empezó en radios locales de Madrid, y ha colaborado en diversas publicaciones cinematográficas como Cinemanía o Academia. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense y Máster en Relaciones Internacionales.

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