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Diez películas por las que se recordará Cannes 2017

En un certamen con una sección a competición mediocre, los mejores títulos se proyectaron en otros apartados

Maryana Spivak, una de las actrices de 'Nelyubov', de Andréi Zvyagintsev.
Maryana Spivak, una de las actrices de 'Nelyubov', de Andréi Zvyagintsev.

The Florida Project (Sean Baker). Quinta película de Sean Baker, un director desconocido en España pero que en EE UU ha ido escalando posiciones hasta lograr el reconocimiento del mundo indie con Tangerine (2015), filmada con móviles. Por su tamaño, por desarrollarse en Florida y por lo presumible de su carrera de premios, The Florida Project podría ser el Moonlight de este año, aunque sin la referencia estética a Wong Kar-wai. La protagonista es una niña de seis años y su pandilla de amigos, pertenecientes a la white trash, muchos de ellos hijos de madres solteras y que viven en los delirantes moteles que rodean Disney World. De secundario, un enorme Willem Dafoe pidiendo a gritos el Oscar como el gerente del motel Magic Castle, un duro ángel de la guarda de ese mundo. The Florida Project se vio en la Quincena de Realizadores.

Nelyubov (Andréi Zyvagintsev). Zyvagintsev quería ser actor hasta que cumplió los 40 años y decidió ponerse detrás las cámaras. Desde entonces, ha ido dirigiendo un puñado de películas impecables: El regreso (2003), Elena (2011) y Leviatán (2014). Puede que esta Sin amor no sea la mejor, pero mantiene su pasión por largas tomas de una naturaleza que parece cernir cruelmente a sus protagonistas y por mostrar la realidad rusa. Un matrimonio en proceso de divorcio ve cómo sus planes se tambalean cuando su único hijo desaparece. Gasolina dramática en manos de Zyvagintsev.

La cordillera (Santiago Mitre). Otro director en crecimiento al que le gusta esconder géneros dentro de otros géneros. SI El estudiante albergaba un thriller político dentro de una trama socioestudiantil y Paulina un drama de autoafirmación dentro de un retrato social, en La cordillera una cumbre de jefes de estado latinoamericanos, un thriller político, esconde el mejor Polanski del festival, mejor incluso que la propia película de Polanski. Sus referencias al mal, hechas siempre con planos precisos y bellos, aportan un fondo inquietante a la película. Y Ricardo Darín como Mefistófeles. La cordillera se proyectó en Una cierta mirada.

Un beau soleil intérieur (Claire Denis). Este periodista no ha visto Un beau soleil intérieur, de la veterana Claire Denis, con Juliette Binoche encarnando a una artista divorciada en busca del amor verdadero, pero los comentarios y críticas tras sus pases, completados con su premio a mejor película en la Quincena de Realizadores, hacen que la incluya en este listado. No ha dejado a nadie indiferente, y en la batalla Binoche-Huppert gana la primera este año en Cannes por calidad (en cantidad, en cambio, Huppert queda por delante con dos películas en la Oficial).

L'Atelier (Laurent Cantet). Otra maravilla del director de El empleo del tiempo, Recursos humanos, La clase o Regreso a Ítaca. Con la facilidad de Cantet para rodar y levantar ágil testimonio de conversaciones con varios personajes, L'Atelier retrata a la actual Francia a través del día a día de un taller literario para chavales de La Ciotat, una ciudad portuaria arrasada por la crisis. Se proyectó en Una cierta mirada.

Okja (Bong Joon-ho). La primera película de Netflix que compitió para la Palma de Oro de Cannes y uno de los títulos que abrió el melón de la discordia: ¿dónde hay que ver el cine? A Okja le pesa que es una historia para un público muy distinto del de los festivales, y Bong logrará más cariño y reconocimiento en otras audiencias... como las de Netflix.

L'Amant double (François Ozon). Para la historia deja, en su secuencia inicial, un homenaje a El perro andaluz, gran obra del surrealismo cinematográfico. Una vagina abierta en una exploración ginecológica se convierte en un ojo femenino para delirio de los fans de Ozon. El resto es otra cosa.

The Square (Ruben Östlund). A Östlund (Fuerza mayor) le ha podido su ambición, al intentar meter demasiados temas en este drama, y aun así ha dejado un trabajo férreo, retrato de la actual estupidez humana y del falso buenismo social a través de uno de los mundos más discutibles en la actualidad: el del arte contemporáneo.

Carne y Arena (Alejandro González Iñárritu). En Cannes ya cantan la muerte del 3D y el advenimiento de la nueva tecnología, la Realidad Virtual, que ha obtenido un nuevo impulso con esta pieza de autor en la que el cineasta mexicano obliga al espectador a sumergirse -literalmente- en el mundo de los refugiados. Encuadrada dentro del certamen como un evento especial, será uno de los momentos que se recordará en la historia de Cannes.

Un espectador en la instalación 'Carne y Arena'. ampliar foto
Un espectador en la instalación 'Carne y Arena'.

La Palma de Oro. Todo lo anterior puede que desaparezca de la memoria. Sin embargo, siempre quedará el título de la ganadora de la Palma de Oro, sea o no justa su elección. Y esa decisión queda en manos de un jurado que ha presidido Pedro Almodóvar, el primer español en alcanzar ese honor.