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Ray Loriga: “Gracias por vuestros halagos, pero uno nunca se los cree del todo”

El escritor madrileño recoge el Premio Alfaguara de Novela, dotado con 164.000 euros

El escritor Ray Loriga, hoy viernes en la entrega del Premio Alfaguara de Novela.
El escritor Ray Loriga, hoy viernes en la entrega del Premio Alfaguara de Novela. EFE

El escritor madrileño Ray Loriga (Madrid, 1967) ha recogido hoy, viernes, 25 años después de la publicación de su primera novela (Lo peor de todo), el Premio Alfaguara de Novela que le fue concedido el pasado abril por su última obra, Rendición. “Gracias por vuestras exageraciones, que halagan, pero una nunca se las cree del todo””, bromeó el autor, quien a sus 50 años, y pese a su apariencia de viejo beatnik, ha ido dejando atrás a autores como Charles Bukowski, Raymond Carver o Jack Kerouac para asimilar nuevas influencias y escribir libros más introspectivos. El galardón, dotado con 164.000 euros, ha reconocido en Rendición "una parábola de nuestras sociedades expuestas a la mirada y al juicio de todos con influencias kafkianas y orwellianas".

Llegó Loriga al Museo Lázaro Galdiano, donde le esperaba una nutrida representación de actores, escritores, periodistas y demás figuras del mundo cultural madrileño como Antonio Resines, Manuel Vicent, Ian Gibson o Juan Cruz. “Es un relato apasionante y entristecido sobre la incertidumbre que hoy vive el mundo contemporáneo”, recordó Cruz, quien añadió la frase con la que se abre Rendición: "Nuestro optimismo no está justificado, no hay señales que nos animen a pensar que algo puede mejorar”. “Desde que apareció, Ray demostró que iba a ser una voz propia, única, superviviente. Es un escritor singular”, añadió el secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo.

La novela refleja un futuro distópico y bélico en el que sobrevive una urbe —la Ciudad Transparente— donde no están permitidos ni los secretos ni las paredes. Una crítica a una sociedad donde la esfera íntima, sobre todo desde el advenimiento de las redes sociales, ha quedado suprimida. “Muestro el entusiasmo que le hemos puesto a contar nuestros secretos enfrente de los demás, no le veo un sentido concreto o quizá yo me lo he perdido”, aseguró a EL PAÍS tras el acto Loriga, a quien el uso de las redes sociales le genera “una serie de dudas e incertidumbres” que ha volcado en esa ciudad ficticia, símbolo de “la vida pública”.

“Aviso a caminantes: cuidado con vuestra integridad”, sentenció en tono enigmático el escritor, que llevaba cuatro años sin utilizar ni siquiera teléfono móvil pero ha tenido que comprar uno para estar localizable durante la promoción de la novela. “¡Aquí lo tengo, en primicia! Alcatel One Touch, 20 euros", bromeó Loriga, al tiempo que mostraba un sencillo aparato y añadía: “He sido muy feliz y he tenido mucho tiempo para escribir un libro”.