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‘Déjame salir’, el terror que enamora a todos

Llega a España la película de miedo de Jordan Peele que ha conquistado público y críticos en Estados Unidos

Daniel Kaluuya, en una imagen de 'Déjame salir'. Ampliar foto
Daniel Kaluuya, en una imagen de 'Déjame salir'.

Si a Jordan Peele le das a escoger entre hacer la película perfecta, ganarse la amistad de sus dioses cinematográficos o reventar la taquilla de Hollywood se queda con la tercera opción. Este director primerizo de 39 años no es tonto. “Pero no es por el dinero. Es porque el éxito financiero significa que la gente ha ido a ver mi película y con tal de que la vean y que hablen de ella, soy capaz de sacrificar cualquier otro sueño”, responde a EL PAÍS, casi sin dudarlo. Lo bueno es que el realizador negro, también guionista y coproductor de Déjame salir, no tiene que elegir. Su debut, que llega hoy a España, lo tiene todo: el 100% de críticas positivas en la web Rotten Tomatoes, la bendición de Steven Spielberg, John Landis, Spike Lee o de la luminaria del hip-hop Chance the Rapper, que ha hecho pases privados del filme. Eso además de ser un taquillazo que ha superado los 200 millones de dólares (180 millones de euros) en la taquilla mundial. Todo ello con una película de género, de horror para ser más exactos, rodada por 4,5 millones de dólares (cuatro millones de euros) o lo que costaría rodar dos minutos y medio de Fast & Furious 8. Pero sin poder contener la ilusión que todo esto le provoca, Peele insiste en que lo que más le alegra es “la aprobación” del público. “Y su conversación”, agrega. “No quiero que la gente se despiste, quiero que sepa de qué va el filme y lo que más me alegra es la conversación que ha generado”, resume.

La trama es en apariencia sencilla. Se podría decir que es un remake de Adivina quién viene esta noche (1967), el clásico que protagoniza Sidney Poitier, pero en clave de horror. Peele se ríe. “Hay pocas cosas tan terroríficas como los suegros. Pero no los míos”, añade con un guiño el cineasta, casado con la actriz Chelsea Peretti, con la que acaba de tener un hijo. Pero Déjame salir es mucho más. “Quería una película verdaderamente terrorífica pero con humor para no darle una experiencia miserable al espectador y, como los grandes clásicos, que te ofrezca algo relevante, que te haga pensar”, detalla.

Amante del género Peele reconoce que en los últimos años hubo grandes mejoras (It Follows, La bruja, Babadook) pero nada como los títulos que ama tipo La semilla del diablo (1968) o The Stepford Wives (1975). Sus obras de cabecera para conseguir el terror perfecto: “Quise tratar el tema racial como estas películas trataron el tema de género”.

Déjame salir ha sido un fenómeno en todos los sentidos. No solo se mantuvo durante un mes entre las cinco más taquilleras de la cartelera estadounidense sino que se ganó espectadores de todas las razas, edades e intereses cinematográficos, más allá de los amantes del gore o del terror. Aquí la lección de cine no se la dio La noche de los muertos vivientes (1968) o Alien (1979), otros de sus puntales, sino Thelma & Louise (1991). “Ya se que no es terror pero es uno de los mejores ejemplos cinemáticos de cómo hacer sentir al espectador una empatía emocional e intelectual con el protagonista”.

El éxito de Déjame salir sorprende aún más dados los orígenes de Peele. Realizador de corazón, hasta ahora su carrera en Hollywood se limitaba a su trabajo como actor y guionista cómico del canal MadTV y de la película Keanu, las aventuras de un gato en un mundo de narcotraficantes. No precisamente un clásico del terror, menos para los ailurofóbicos (aquellos que tienen miedo a los gatos). “Para mi ambos géneros son caras de la misma moneda. Ambos buscan una reacción visceral de la audiencia y solo funcionan si estás pendiente de lo que el espectador está sintiendo”, sopesa.

A juzgar por el número de GIF y memes de Internet que Déjame salir ha generado y por el lugar que esta cinta ocupa en la cultura popular de la era Trump lo que el espectador (y Hollywood) siente es curiosidad por lo que vendrá detrás. Los estudios Universal ya le han ofrecido un contrato de dos años para tener la primera opción de su próximo proyecto. Warner Bros, más interesado en perpetuar la maquinaria de Hollywood que en revolucionarla, le ha ofrecido dirigir Akira, la versión en imagen real del clásico animado y del manga de Katsuhiro Otomo. Un proyecto que pudo ser rompedor pero que lleva una década languideciendo en la industria.

Lo que Peele dice seguro es que no hará Déjame salir 2. Cuando escribió el germen de esta película, hace ocho años, lo hizo junto a otros cinco proyectos de terror con trasfondo social. Y eso es lo que tiene entre ceja y ceja para su productora, Monkeypaw. “Básicamente mi plan es que mi productora siga encontrando voces para contar historias con relevancia social pero con un atractivo de género, ya sea horror, ciencia ficción, fantasía o comedia, por qué no. Eso es lo que me pone. No repetir lo que he hecho”, sentencia decidido a mantener viva esa tradición perdida que lleva al espectador a conversar a la salida del cine.

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