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ENTREVISTA

“Hemos pasado de una situación horrible a la normalidad democrática como si tal cosa”

Elia Barceló publica 'El color del silencio', un 'thriller' que mezcla los inicios del franquismo con un asesinato en Rabat en 1969

La escritora Elia Barcelo, el 9 de mayo en un hotel de Madrid.
La escritora Elia Barcelo, el 9 de mayo en un hotel de Madrid.

Elia Barceló (Elda, Alicante, 1957) y Helena Guerrero, la protagonista de su novela El color del silencio (Roca Editorial), tienen algunas cosas en común, pero no tantas como le gustaría a la escritora. Las dos viven lejos de España, su trabajo es más valorado en el extranjero que en su país y ambas son mujeres mayores y fuertes; aunque a Barceló le encantaría tener parte del mal carácter de su personaje: una pintora reconocida internacionalmente que a sus 68 años le trae sin cuidado lo que la gente piense de ella. "A Helena le da igual ser bruta y desagradable, pero yo soy bastante más agradable y educada. Aunque a veces me gustaría tener valor para decir 'no me da la gana' sin justificarme. El problema es que a las mujeres, hasta hace poco, nos educaban para ser amables, es decir, dignas de ser amadas, y para eso teníamos que ser serviles", comentaba Barceló el pasado 9 de mayo en un hotel de Madrid.

La escritora, que reside en Austria desde 1981 y cuenta con más lectores alemanes, holandeses y escandinavos que españoles entre sus más de 500.000 seguidores, está convencida de que los jóvenes deben comprender que "los derechos de los que ahora disfrutamos no han caído del cielo". Y precisamente para que algunos sepan lo que pasó durante la dictadura y otros lo recuerden El color del silencio juega con tres épocas distintas. Los meses anteriores a la sublevación de Franco en 1936; el asesinato de la hermana de Helena en la noche en que el hombre pisó la Luna, el 20 de julio de 1969, en La Mora, la mansión familiar de los Guerrero en Rabat, y el Madrid actual, donde Helena ha viajado desde su casa en Australia para asistir a la boda de su nieta. Cuando llega a España, la famosa pintora se ve obligada a enfrentarse con los fantasmas de su pasado y, gracias a dos cajas llenas de cartas, documentos y fotografías que su madre le dejó antes de morir, reconstruirá la verdadera historia de su familia, una familia que guardaba terribles secretos y resolverá el asesinato de su hermana.

Curiosamente, la portada de la novela se suma a las coincidencias. Es obra de otra mujer, la pintora oscense Lita Cabellut, cuyo trabajo está más reconocido en Holanda, donde reside, que en España. Y aunque Cabellut y Helena Guerrero tienen bastantes similitudes, la escritora no conoce a la pintora. La portada de su novela fue una propuesta de la editorial Roca. El libro, que salió el 4 de mayo a la venta, va por su tercera edición en menos de una semana (30.000 ejemplares).

Portada de la novela con una obra de Lita Cabellut.
Portada de la novela con una obra de Lita Cabellut.

"El color del silencio es un híbrido de novela negra, histórica y thriller. Siempre que me planteo una historia en otro tiempo quiero que la base de mi historia sea lo más real posible, a partir de ahí ya puedo fabular. Eso lo he aprendido con la literatura fantástica, porque solo es creíble cuando te apoyas en la realidad", apunta la escritora, que se estrenó con la ciencia-ficción —Sagrada, en 1989—, y tiene ya 24 obras publicadas en 18 idiomas. "Es importante no perder la memoria. Recordar lo bueno y lo malo, conocer lo que fuimos y lo que somos nos permitirá saber lo que podemos llegar a ser. Hemos pasado de una situación horrible a la normalidad democrática como si tal cosa. Las heridas se han cerrado en falso", sentencia.

Aunque el género con el que debutó le ha marcado, ha escrito muchas más "novelas híbridas" que historias fantásticas —El secreto del orfebre (2003)— u obras destinadas al público juvenil —El caso del artista cruel (1998) o Cordeluna (2007)—. Barceló es profesora de Literatura Hispánica en la Universidad de Innsbruck, pero este será su último curso porque, después de 36 años en las aulas, ha decidido jubilarse. "Tengo 60 años, no puedo seguir trabajando como cuando tenía 30", dice aunque sin creérselo porque su cabeza está llena de proyectos para esta nueva y "excitante" etapa de su vida.

Y aunque Barceló recrea a la familia de un militar franquista, todo lo contrario a su experiencia vital, el personaje del padre de Helena, Goyo, despierta más empatía que la protagonista. "Es la primera vez que creo un personaje tan diferente de mí. Es un militar, un hombre de Franco totalmente convencido de que hace cosas horribles, pero es un hombre íntegro que quería contribuir a crear una España de tigres, pero se da cuenta de que al final, después de tanto sufrimiento, todos se han convertido en buitres", reflexiona la escritora, quien ha incluido en la trama el tema de los niños robados después de la Guerra Civil y durante la dictadura. "Yo no tengo la sensación de que fabrico a mis personajes, sino que los descubro. Al igual que Colón descubrió América, que estaba ahí, pero nadie la había visto".