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“El barón nunca hubiera vendido nada”

Los expertos lamentan la posible pérdida del 'degas' de la baronesa Thyssen

Carmen Cervera en la exposición Impresionismo y aire libre. De Corot a Van Gogh, realizada en 2013 en el museo Thyssen de Madrid. Ampliar foto
Carmen Cervera en la exposición Impresionismo y aire libre. De Corot a Van Gogh, realizada en 2013 en el museo Thyssen de Madrid.

El degas es un estupendo degas. No hay duda. El maestro impresionista despliega toda la fuerza de su lenguaje. Trazos verdes, como ráfagas, construyen el suelo. Y un carmesí intenso crea las montañas. Los animales, por sorpresa, cobran vida con ocres y marrones. Caballos de carreras en un paisaje (1894) es un estupendo degas. La baronesa Thyssen lo vende. Y le ha puesto un precio. Unos 27,9 millones de euros. Lo mismo que consiguió cuando enajenó La esclusa, de John Constable (1776-1837), en 2012. Una tela esencial dentro de la producción del pintor británico. Un artista casi inexistente en las colecciones españolas. Entonces, el historiador y crítico de arte Francisco Calvo Serraller calificó de “error político inmenso” la marcha del lienzo. Hoy la posible pérdida de la obra atempera los adjetivos.

“Adoro a Degas, es uno de los grandes artistas de la historia”, lanza la prestigiosa comisaria Carmen Giménez. “Es un problema que se pierda para España pero tampoco es un desastre. Si fuera una pieza maestra como el Mata Mua de Gauguin [por ahora Carmen Thyssen asegura que no se venderá] sí que resultaría dramático”. Sin embargo, pese a la templanza, Giménez no endulza las críticas: “El barón, al que conocí bien, nunca hubiera vendido nada. Siempre fue una persona muy generosa. No entiendo las razones de la baronesa”.

Las justificaciones, según la interesada, son económicas. Sus problemas de liquidez son recurrentes . Y con esta obra hace caja. “Es una pieza muy buena. Esos colores vibrantes, la composición en diagonal a partir de la línea del horizonte. No es lo mejor de su producción pero está muy bien”, admite un experto en maestros impresionistas que pide no ser citado. Otros consultados coinciden en estas opiniones. “Me parece una obra muy especial dentro de este tipo de composiciones de Degas”, remarca Manuela Mena, Jefe de Conservación de Pintura del Siglo XVIII y Goya del Prado.

Porque, además, el pintor es una rareza en España. Apenas hay degas en colecciones públicas. Nuestro país perdió el tren del impresionismo y cuando quiso subir a él, los precios eran prohibitivos. Es la voz de Felipe Garín, director del Prado entre 1991 y 1993, quien fue el comisario en Centro Centro de Madrid en 2015 de la exposición de la colección privada del financiero Juan Abelló. En ella había dos obras de Degas. Un pastel, Después del baño, y un boceto preparatorio de esta pieza firmado en 1895. Precisamente de un año más tarde es el pastel del que quiere desprenderse la baronesa. A su juicio, una rareza. Pues el pintor era más propenso a retratar figuras femeninas. Tampoco le ha ayudado el tránsito del tiempo. Los pasteles y la obra sobre papel suelen estar “menos valoradas” , admite, quizá porque su conservación resulta más difícil. ¿Y si hablamos de precio? “El mercado está loco, y nunca se sabe”, observa Garín.

Pues en ese manicomio, el de los números y el arte, si Carmen Cervera vendiera el papel por 28 millones de euros supondría el segundo precio más elevado pagado por una obra del impresionista francés. Al menos si llevara a subasta esa Carrera de caballos en un paisaje. De hecho en noviembre de 2008 —acorde con la base de datos Artnet— se remató el pastel Danseuse au repos (1879) por 37.042.500 dólares (35.087.400 euros al cambio actual) en la casa de pujas Sotheby’s. Una obra (59 x 64 centímetros) que tiene unas medidas similares a la que ahora está en liza y que fijó el récord para Degas. Carmen Thyssen sabe lo que vende y por cuánto.

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