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Teatro sin palabras para conquistar a los más pequeños

Obras del lenguaje del cuerpo marcan tendencia en la feria de artes escénicas para niños y niñas de Gijón

Espectáculos sin palabras, o con pocas, suplidas por interjecciones como "¡Oooh!", "¡Aaaah!", "¡Eeeeh!". Obras en las que la voz cantante la lleva el cuerpo, ya sea con sus movimientos o danzando. La Feria Europea de Artes Escénicas para Niños y Niñas (FETEN) de Gijón, en su 26ª edición, del 12 al 17 de febrero, muestra "un incremento de esta clase de propuestas", declara a EL PAÍS su directora artística, Marián Osácar. Hay 11 estrenos en la programación, y 77 compañías —cinco más que en 2016—, procedentes de 15 comunidades autónomas y siete países. Su objetivo, además de comprobar la reacción de los pequeños a sus montajes, es convencer a programadores de toda España para que les contraten en sus teatros y salas, tanto públicos como privados.

Un botón de muestra de ese teatro del lenguaje del movimiento es Akari, de la compañía Da.Te Danza, de Granada. Es una coreografía de 45 minutos en la que la pareja protagonista juega con puntos de luz que se reflejan en sus cuerpos y les hacen cambiar su estado de ánimo. En la función del miércoles, en una sala del Centro Cultural Antiguo Instituto, Inés García y David Barrera se encontraron con un grupo de pequeños revoltosos que "quizás no tenían su día", dice el actor mientras sonríe. Pese a los gritos y pucheros, "hay que concentrarse". "Antes de las funciones les solemos decir cosas a los niños para intentar establecer una relación y que sea más fácil". Otro estreno, también ejemplo de teatro visual, fue el de la compañía catalana Teatro LaBú con Bianco, espectáculo sin palabras, con música y poético, en el que una joven que trabaja en un hostal recibe la visita de un extraño viajero que cambiará su vida.

La razón del mayor número de estas obras de comunicación no verbal está en que las compañías españolas "quieren abrir mercado y presentarse en otros países", explica Osácar. "Además, el cuerpo es un lenguaje universal, que tiene menos fronteras y llega a más franjas de edades, lo que no ocurre con los textos".

Clásicos renovados

Una escena de 'Las aventuras de T. Sawyer', de la compañía La Teta Calva, de la Comunidad Valenciana.
Una escena de 'Las aventuras de T. Sawyer', de la compañía La Teta Calva, de la Comunidad Valenciana.

La otra tendencia escénica de FETEN 2017 es recurrir a la literatura clásica, pero con un lenguaje contemporáneo: Pulgarcito, Peter Pan, Don Quijote, Tom Sawyer… en el caso de la novela de Mark Twain, la compañía La Teta Calva, de la Comunidad Valenciana, casi llenó las 1.100 butacas del teatro Jovellanos para su divertida adaptación, con canciones en directo, y en la que la vuelta de tuerca está en que su protagonista es una niña, Tomasa. Al final de la función del miércoles, los niños aplaudieron un largo rato. También los programadores. En esta edición se han acreditado unos 600 profesionales, de los que el 60% son programadores que vienen a comprar obras y se reúnen de manera informal o pactada con las compañías. Los organizadores de FETEN subrayan que el 80% de los grupos teatrales consiguen bolos para los próximos meses.

Esta feria cuenta con un presupuesto que ronda los 280.000 euros, aportados, sobre todo, por el Ayuntamiento de Gijón. A este se suma el Principado de Asturias y el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (Inaem), dependiente del Ministerio de Educación y Cultura.

La 26ª edición es también la de un gran reconocimiento por la concesión, en 2016, del premio Max a la contribución a las artes escénicas. "Lo hemos notado en un aumento de la visibilidad de la feria y en que han venido ayuntamientos e instituciones que antes no había acudido", agrega la directora artística. Aunque Osácar apunta que ello puede deberse también a que "pasada la crisis, hay una necesidad de contratar y programar". Lo cierto es que FETEN ha crecido (de 160 representaciones el año pasado a 200), cuenta con otro espacio escénico, ya son 14, más las calles y plazas, y ofrece nuevos espectáculos de formatos reducidos, realizados con holografías. El número de espectadores, según los organizadores, será de unos 40.000, gracias a que, como dice Osácar, "esta vez la lluvia no está acreditada".

"Trump acabará llegando al teatro para niños"

Con el fin de ver, y contratar, a grupos teatrales españoles han acudido a FETEN directores de festivales de otros países: México, Canadá, Brasil, Bélgica e Italia, para intercambiar experiencias. “Todos coincidimos en que las artes escénicas deben crear ciudadanos con capacidad crítica, porque los niños son espectadores inteligentes y sensibles”, argumenta Marián Osácar. La mexicana Marisa Giménez, actriz, productora y directora de festivales de teatro, reconoce que en su país están “muchos pasos atrás” en aspectos organizativos. Procedente de una nación con problemas como “los carteles de la droga y la emigración”, defiende que a los niños “no hay que edulcorarles la realidad, sino contársela, pero sin hacerles sufrir". Está convencida de que lo que está haciendo Donald Trump “acabará llegando a este tipo de obras por su discurso hegemónico, machista y racista”.

La brasileña Aglaia Plusch es actriz y organizadora, junto a Amauri Falseti, de un pequeño festival en Sao Paulo que se convierte en punto de encuentro de distintas clases sociales. Su interés es que producciones españolas vayan a Brasil. “Nos han llamado la atención los montajes que unen circo y teatro, los de movimiento del cuerpo y los títeres”.