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La Alhambra intenta aprovechar los dos millones del frustrado atrio de Siza

La Junta anuncia que propondrá al arquitecto que replantee “al completo” su proyecto

El nuevo acceso a la Alhambra imaginado por Siza y Santos.
El nuevo acceso a la Alhambra imaginado por Siza y Santos.

El Patronato de la Alhambra intenta que los dos millones ya gastados en el frustrado proyecto de acceso diseñado por el arquitecto portugués Álvaro Siza y Juan Domingo Santos no terminen sin uso. Tras el rechazo a ejecutar el atrio por "invasivo", según el dictamen de Icomos (organismo asesor de la Unesco), la consejera de Cultura andaluza, Rosa Aguilar, ha anunciado  que propondrá al autor que replantee "al completo" el plan, presupuestado en 45 millones, dos de los cuales se han invertido ya en el catálogo de flora, análisis de materiales y otros estudios. El objetivo es aprovechar aquellos elementos necesarios para mejorar los accesos al monumento y desechar los que la Unesco considera que tienen un "impacto negativo".

En esta ocasión, la Junta quiere evitar que el organismo internacional rechace el proyecto después de ser aprobado, como ha sucedido con el inicialmente elegido en un concurso internacional, por el que los arquitectos Siza y Santos recibieron 30.000 euros. De esta forma, como ya anunció Aguilar, una misión consultiva asesorará a la Alhambra sobre aquello que se pueda recuperar del plan inicial.

En esta misión participarán representantes de Icomos, a los que, según Aguilar, se les pedirá su colaboración para "concretar los parámetros" del proyecto de Siza y hacer, "de la mano de este", "un buen proyecto para la Alhambra que tenga el respaldo de Unesco" y "mejorar" los servicios que llevaron a plantear la construcción de un nuevo acceso.

El atrio fue planteado por la anterior dirección del Patronato para adecuar los servicios de entrada a un público “más diverso y con unas necesidades concretas”. Se quería adecuar la zona, los servicios de información, la atención al público y la distribución de las taquillas. El proyecto incluía un salón de actos para la emisión de documentales en 3D, una oficina de información turística y una sala de exposiciones.

Vista de la Alhambra.
Vista de la Alhambra. GETTY

Respecto al paisaje del conjunto monumental, la intención era la recuperación de las perspectivas visuales obstruidas desde el extremo sur de la fortificación, así como los perfiles de las casas de labor de la Mimbre y el paseo de los Cipreses.

El proyecto de Siza respondió a estas demandas con una intervención que proponía recuperar las antiguas terrazas agrícolas con una sucesión de plataformas con patios de sombra y agua. Desde este espacio de transición previo al recinto monumental, se pretendía devolver la visión de la Torre del Agua, la Puerta de los Siete Suelos y las murallas del recinto.

La idea de los arquitectos era vincular las zonas verdes que preceden al recinto a la entrada al mismo. Bajo ese jardín elevado y con pérgolas de hiedra y parra virgen, se situaba la gran entrada al atrio, un amplio vestíbulo soterrado a la altura de la Plaza de la Alhambra y que conjugaba la luz y el agua como elementos fundamentales para servir de introducción a la Alberca o los Arrayanes de la Alhambra.

Icomos considera que "el proyecto propuesto es demasiado invasivo y que incluye estructuras para albergar funciones y servicios que podrían situarse en edificios existentes o en otro lugar". Pero no se cierra a "reconsiderarlo de forma completa" si va acompañado por un proceso de evaluación de impacto patrimonial,

Siza se impuso en el concurso a otros cuatro finalistas: Guillermo Vázquez Consuegra, Cruz y Ortiz Arquitectos, Antonio Tejedor y Manuel Aires, y el equipo formado por el granadino Antonio Jiménez Torrecillas y Carrilho da Graça.

Tanto Aguilar como el alcalde de Granada, Francisco Cuenca, anteponen cualquier actuación a que la Alhambra conserve su catalogación como Patrimonio Mundial, pero con la "huella" de Siza, según ha dicho la consejera de Cultura.

Tres fiascos tasados en 15,4 millones

Los dos millones gastados en el frustrado proyecto de nuevo acceso para la Alhambra no es la única herencia de la anterior etapa de gestión del monumento, al frente del que estuvo María del Mar Villafranca.

A este dinero hay que unir el daño causado por el fraude en la venta de entradas, que está pendiente de sentencia, y que fue calculado por los peritos en 7,9 millones de euros, incluyendo los daños causados al patrimonio por el exceso de aforo registrado durante años. Por este caso han sido juzgadas 48 personas.

La Unidad de Delitos Económicos de la policía en Granada cifró en 5,5 millones otro fraude del que ha sido acusada la antigua empresa de alquiler de audioguías. Los agentes atribuyeron a María del Mar Villafranca una “ausencia total y absoluta de un control y fiscalización”.

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