Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Épica de la supervivencia

En uno de los momentos más poderosos del documental, cargado de fragmentos inolvidables, el espectador asiste a la génesis del poema épico de la supervivencia

‘Fuego en el mar’
Fotograma de 'Fuego en el mar'.

FUEGO EN EL MAR

Dirección: Gianfranco Rosi.

Documental.

Género: denuncia. Italia, 2016.

Duración: 114 minutos.

En la penumbra de una de las salas de acogida del Centro de Recepción de Inmigrantes de Lampedusa, un grupo de internos empieza a entonar un canto que parece venir de muy lejos, de la misma cuna del dolor: sus palabras se van ordenando en un ritmo tribal y se revelan crónica de las vicisitudes que han tenido que atravesar para llegar hasta allí, hasta ese refugio transitorio definido por la precariedad y el hacinamiento. En uno de los momentos más poderosos de Fuego en el mar, película cargada de fragmentos inolvidables, el espectador asiste a la génesis de un poema épico: el poema épico de la supervivencia de los centenares de miles de africanos que, cada año, recorren la ruta más mortífera en el mapa global de los flujos migratorios para llegar a las costas de Lampedusa.

No todos pueden entonar ese poema épico: las cifras hablan de 1.600 muertos rescatados en las aguas de la zona entre enero y abril de 2015. En lo que puede ser la decisión más controvertida de este poderoso trabajo, Gianfranco Rosi decide poner rostro a ese censo, mostrando en el escalofriante desenlace de su película la desesperada labor de los guardacostas por salvar vidas entre un montón de cuerpos ya inertes. Queda abierto el debate sobre si la mirada del documentalista ha sucumbido al amarillismo –este crítico sostiene que no-, pero no deja de resultar discutible que el formalismo de Rosi acabe extrayendo una ambigua belleza tenebrista de la situación.

Aplicando la ética pionera de Robert Flaherty, Rosi se convierte en un ojo invisible perfectamente aclimatado en el centro de una comunidad que enfrenta el horror con fuerza solidaria. No solo hay sombras, como las que conforman las pesadillas que desgrana el forense Pietro Bartolo ante la cámara, sino también luz y mirada humanista, que se encarna, por ejemplo, en la labor de cohesión moral que un solitario locutor de radio desarrolla a petición de sus oyentes o en las tribulaciones del carismático niño Samuele Caruana, capaz de autodiagnosticarse una crisis de ansiedad en una secuencia irresistible. Una película problemática, pero asombrosa.

Más información