Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Márkaris: “La multiculturalidad no puede morir porque no ha existido”

El escritor griego presenta en Madrid el II Foro de la Cultura, que se celebrará en noviembre en Burgos

El escritor Petros Márkaris y la periodista de EL PAÍS Berna González Harbour, ayer en el CaixaForum, en Madrid.
El escritor Petros Márkaris y la periodista de EL PAÍS Berna González Harbour, ayer en el CaixaForum, en Madrid.

La Unión Europea fue construida de una manera defectuosa. El escritor griego Petros Márkaris coincide con uno de los considerados padres de Europa, Jean Monnet, en que la cultura debería constituir los cimientos de esta asociación, no solamente los aspectos financieros y de mercado. “¿Me preguntas si estoy defraudado con Europa? Pues, evidentemente, sí que lo estoy por  razones muy importantes”, dijo el creador del comisario Kostas Jaritos ayer jueves en Madrid, en un encuentro enmarcado en el II Foro de Cultura, que se celebrará en noviembre en Burgos.

Bajo el título ¿Hacia dónde va Europa? Crisis de identidad y de valores, el autor de una tetralogía sobre la crisis en su país (Con el agua al cuello, Liquidación final, Pan, educación y libertad y Hasta aquí hemos llegado) conversó con la periodista de EL PAÍS Berna González Harbour sobre el estado de la UE, su visión de los problemas que enfrenta el continente, los refugiados y lo que representa el hecho de que la identidad cultural compartida entre sus miembros se haya relegado para crear una unión basada en criterios económicos. “En Alemania y Grecia dicen que la multiculturalidad está muerta, pero nada puede morir que no haya existido antes. La multiculturalidad no existió nunca, lo que sí que existió fue la multicomunidad, que es distinto”.

El autor de novela negra considera que Europa está atrapada en la economía, al punto en el que incluso la educación está orientada a ese rumbo. “Vivo en una unión que le dice a la gente joven que tiene que estudiar siempre pensando en el mercado”, se lamentó. Y pone a la filosofía como ejemplo, pues considera que los estudios de esta disciplina se han eliminado porque nadie se puede lucrar con ellos.

Hijo de padre armenio y madre griega, Márkaris, ha pasado ya por un exilio desde Estambul hasta Alemania, por lo que la inmigración representa para él uno de los mayores retos a los que se enfrenta el continente. Dejando de lado Alemania y Angela Merkel, de quien ha confesado sentir admiración porque tuvo el valor de acoger un millón de refugiados y enfrentar las consecuencias políticas, se queja de que “en Europa hay una indiferencia absoluta hacia los refugiados”.

Las reflexiones de Márkaris, marcadas con su característico toque de humor, forman parte del hilo argumental de las jornadas organizadas para debatir sobre los asuntos que engloba el lema de la segunda edición del Foro de la Cultura: Identidades, en la frontera. El filósofo y sociólogo francés Gilles Lipovetsky encabezará el 20 de octubre el siguiente evento, previo al foro que se celebrará entre el 4 y 6 de noviembre en Burgos.

La jubilación de la crisis y de Jaritos

Al igual que lo hiciera hace poco más de un año —al recibir el premio Pluma de Plata de la Feria del Libro de Bilbao—, el autor griego repitió en la sede madrileña de CaixaForum que está cansado de escribir sobre la crisis y al mismo tiempo tener que vivirla. Recordó el día que supo que quería hacer una trilogía sobre este tema. Una periodista le preguntó si la situación del país iba a dar suficiente material para tres libros, y él respondió: “Ojalá solo sean tres novelas”, señaló entre risas. “Han pasado cuatro libros y la crisis no se va”.

Además, su comisario Kostas Jaritos sigue muy solicitado. El escritor se quejó de que en cada lugar que pisa es inevitable que alguien le pregunte por él. “¿Jaritos investigaría un caso en esta Europa en crisis?”, cuestionó la responsable de estrategia digital de la sección de Opinión de EL PAÍS, Berna González Harbour. “Cuando Jaritos se jubile, entonces va a poner una agencia de viajes y va a viajar como loco”.