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‘The Vessel’, un viaje al misterio en dos idiomas

La ópera prima de Julio Quintana se ha rodado en inglés y en español con Martin Sheen

Martin Sheen en un fotograma de 'The Vessel'.
Martin Sheen en un fotograma de 'The Vessel'.

Dos películas. Dos historias. Doble trabajo y en dos idiomas completamente distintos. Un pueblo costero y una ola que se lleva a todos los niños. Una tragedia que marca para siempre a una comunidad entera que vive en blancos y negros a la espera del paso del tiempo. Julio Quintana (California, 1982) se estrena como director en The Vessel (El navío, en español) con el apoyo de Martin Sheen y Terrence Malick (El árbol de la vida, La delgada línea roja, Badlands), como productor ejecutivo, y lo hace rodando por duplicado en español y en inglés. 

Protagonizada por Lucas Quintana, hermano del director, y con Martin Sheen (El ala oeste de la Casa Blanca, Apocalypse Now) como el padre Douglas. La película se centra en el poder de los silencios, en la potencia de las imágenes y en lo mucho que cuentan los claroscuros con los que juega la cámara de Quintana. No se ven teléfonos móviles, ni pantallas, ni ningún elemento que permita situar en un tiempo y en un espacio el escenario del filme. “Quería hacer una película que solo tratara de las relaciones y las preguntas filosóficas que se luchan en ese pueblo”, apunta el director en entrevista por Skype. 

Una ola arrasó la pequeña escuela del pueblo hace 10 años. Leo, un joven de la localidad sin el afecto de su madre, que aún añora al hermano perdido, decide construir un navío con las maderas de la escuela que sobrevivieron al tsunami. La comunidad vive en el recuerdo y desayuna todos los días con la pena y el luto, sin colores en su vestimenta. Quintana trata de plantear la pregunta “¿Qué hacemos cuando las desgracias nos golpean?” a través de un pequeño lugar costero sin nombre, donde el padre Douglas (Sheen) trata de devolver la esperanza a sus habitantes. 

Haber rodado por partida doble solo ha sumado un 5% del presupuesto


Julio Quintana, director de 'El navío'

El filme, con un presupuesto por debajo de los cinco millones de dólares fue rodado íntegramente en el barrio de La Perla, en San Juan de Puerto Rico. “Haber rodado por partida doble solo ha sumado un 5% del presupuesto”, asevera el director cubano estadounidense, que trabajó con Malick en El árbol de la vida. 

Quintana creó el papel del padre Douglas especialmente para Sheen, quien tardó solo 48 horas en aceptar el reto. La idea de rodar dos versiones de la misma historia en dos idiomas diferentes surgió tras hablar con los inversores. Ellos querían solo una versión inglesa; Quintana peleó por añadir la española. “Marla [su esposa y productora del filme] y yo nos criamos en casas bilingües y para nosotros era muy natural que la mitad de la conversación fuera en español y la otra en inglés”, argumenta el joven director. 

Un proceso de edición complejo 

“Primero lo hicimos en inglés y una vez que teníamos la escena, era muy fácil cambiar el idioma y hacer otra vez lo mismo. Lo difícil fue editarlo porque uno se acostumbra a ver la escena de una forma y cuando lo ves en el otro idioma dices “No, esto no es lo que quería”. Hay que aceptar que hay cosas diferentes”, explica Quintana el proceso de post producción. “Fue duro, porque cuando terminas una te olvidas de que todavía hay otra película entera que editar al completo”, añade Marla Quintana. 

“Hemos pasado nuestros años 20 intentando hacer la película. Hasta aplazamos el tener hijos”, asegura Julio. El cineasta estadounidense, de familia cubana, conoció a Marla en la adolescencia. Tienen la misma edad, pero ella nació en Colombia y conserva ese acento cálido. “Iba a ser abogada, pero Julio me convenció para entrar en esta locura con él”, afirma. 

Ambas versiones se desarrollan en paralelo. La versión inglesa dura 86 minutos y 28 segundos; la española, dos minutos menos. Pero se hace notar la mayor interacción de Martin Sheen con los habitantes del pueblo, favorecida por la mayor fluidez de su inglés. El director y la productora cuentan lo complicado, y a la vez agradable, que fue avanzar en el rodaje con el actor de padres españoles por su infinidad de anécdotas con grandes del cine como Marlon Brando. “Él entraba en una escena con el hermano de Julio y le decía “Pelao, si yo tuviera una cara como la tuya, habría sido una estrella”, recuerda entre risas Marla Quintana. 

The Vessel llegará a las salas de EE UU y Puerto Rico este viernes. Canadá, Australia y España son los otros tres países confirmados que la estrenarán entre octubre y noviembre. La historia de Leo y este pueblo sin rostro se vuelve inquietante por momentos. “Quería explorar este concepto de que el misterio puede ser algo que causa ansiedad, pero también puede ser una cosa linda, profunda y que sea un vehículo de consuelo, de esperanza”, asegura el director. Siete años después de que Quintana comenzara a escribir el guion, su particular navío tocará las aguas turbulentas del cine internacional.

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