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CRÍTICA | CASA GRANDE CRÍTICA i

La caída de los Cavalcanti

La película narra, simultáneamente, la iniciación de la joven Jean Cavalcanti y la decadencia de su familia burguesa arruinada

La Ley de Cuotas Sociales aprobada por Dilma Roussef en agosto de 2012 inspira un buen número de discusiones en el transcurso de Casa Grande, debut del cineasta Fellipe Barbosa que narra, simultáneamente, una iniciación (la del joven Jean Cavalcanti) y una decadencia (la de su familia burguesa arruinada). La ley se creó para garantizar el acceso a la enseñanza universitaria de los alumnos procedentes de la escuela pública y contempla un sistema de cupos para favorecer el acceso a la educación de mulatos, negros e indígenas. Un ejemplo de política social que, al mismo tiempo, intenta reparar una deuda histórica: la de una nación con un pasado esclavista que pervive en relaciones de clase y, entre otras cosas, se manifiesta como eco lejano tanto en la imponente arquitectura de la Casa Grande que titula esta película como en la relación entre los miembros de la familia y su servicio.

CASA GRANDE

Dirección: Fellipe Barbosa.

Intérpretes: Thales Cavalcanti, Marcello Novaes, Suzana Pires, Clarissa ^Pinheiro.

Género: drama.

Brasil, 2014.

Duración: 115 minutos.

Casa Grande, que parte de los recuerdos personales del director en tanto que sobreprotegido niño pijo, no cuenta tanto una toma de conciencia como la asunción del fin de un mundo aparte. La película es veraz al captar los registros de comportamiento de las clases altas, pero no se revela sutil a la hora de desarrollar su dialéctica de clases. Fellipe narra con transparencia y eficacia, pero sin ambigüedades, con una marcada predilección por el plano estático y la reiteración de motivos visuales que, a través de puntuales variantes, van dando testimonio de la caída. Hay agudeza en el uso de la cultura popular como instrumento portador de ideología: el forró, género musical de las criadas y los taxistas, se manifiesta en espacios de afecto, mientras que la decisión de confiar algunos papeles a destacados actores de culebrón parece apuntar a la instrumentalización del género para la sumisión de masas.

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