Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Yoko Ono convoca a las mujeres latinoamericanas a contar el maltrato

Las historias de violencia machista que reciba la artista se exhibirán en la muestra Dream Come True en Buenos Aires

Resurgiendo: Yoko Ono presentará en Buenos Aires una instalación con testimonios de violencia machista
Resurgiendo: Yoko Ono presentará en Buenos Aires una instalación con testimonios de violencia machista

Yoko Ono quiere contar al público argentino historias de violencia machista en primera persona. Con ese objetivo, ha lanzado una convocatoria en internet para que las mujeres latinoamericanas le hagan llegar sus testimonios. Serán expuestos en la instalación Resurgiendo, una obra colectiva que formará parte de la gran retrospectiva Dream Come True que podrá verse entre el 24 de junio y el 31 de octubre de 2016 en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba).

“Estás invitada a enviar un testimonio de algún daño que hayas sufrido por ser mujer. Escribe el testimonio en tu propia lengua, con tus propias palabras, y hazlo con toda la franqueza que quieras. Puedes firmar con tu nombre de pila si quieres, pero no des tu nombre completo”, pide la artista japonesa a través de la web del museo argentino.

Las reglas son simples. Se solicita una historia breve firmada solo por un nombre -real o inventado- acompañada de una foto de los ojos de la protagonista. La propia Yoko Ono (Tokio, 1933) pone un ejemplo en la web: la imagen la muestra con las gafas bajas, negras y redondas “a lo John Lennon”, y la mirada clavada en la lente de la cámara. Apenas se ve el detalle de su tradicional sombrero negro.

“(Ono) piensa que la mirada tiene un poder de sanación y que a través de ella podemos ver mucho más en el ser humano”, detalla el director artístico del museo, el español Agustín Pérez Rubio. El objetivo, continúa, es hacer “entender el horror en primera persona” que sufren miles de mujeres en el continente y en todo el mundo. “Creo que es una pieza muy potente y muy participativa”, dice Pérez Rubio, comisario de la exposición junto al director del museo Astrup Fearnley de Oslo, Gunnar B. Kvaran.

La respuesta a la convocatoria no se ha hecho esperar. Una persona cada minuto, en promedio, ha entrado a la página web habilitada por el museo para enviar testimonios. La convocatoria se mantendrá hasta casi el final de la exposición y se prevé que las historias, que colgarán de hilos en el museo, vayan renovándose a lo largo de la muestra.

Ono, figura ineludible del arte conceptual y participativo contemporáneo, viajará a Buenos Aires en junio para la retrospectiva, en la que se expondrán cerca de 80 trabajos vinculados a las llamadas Instructions Pieces (instrucciones), que desarrolla desde los cincuenta. La creadora produce objetos, rituales y acciones que invitan a interactuar al espectador. “Muchas obras se quedan en el plano intelectual, poético. Por ejemplo la que dice “Mira al sol hasta que se ponga cuadrado””, subraya Pérez Rubio. Pero otras buscan hacerlo reaccionar y entroncan con el compromiso político y social de la artista, a la que el comisario define como “pacifista, feminista y ecologista”.

“Ella escribe las instrucciones, pero las obras no se realizan hasta que el público no las hace”, afirma el director artístico del Malba, que trabaja desde hace un año en la exposición estelar de 2016. Incluso sin ir al museo, a los residentes de Buenos Aires les será casi imposible mantenerse ajenos a la muestra: las obras de Yoko Ono tomarán también el espacio público -en carteles y medios de transporte-, los medios de comunicación y las redes sociales.