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Star Wars: El despertar de la fuerza (hispana)

A Oscar Isaac, guatemalteco, se suma el puertorriqueño Benicio del Toro, fan de la saga

Benicio del Toro, en un acto en Londres hace unos días.
Benicio del Toro, en un acto en Londres hace unos días. Getty Images

Todavía sin título oficial, la próxima entrega de Star Wars, el episodio VIII, fácilmente se podría titular “El despertar de la fuerza hispana”, ahora que la saga galáctica ha reclutado a Benicio del Toro. El nuevo fichaje se suma a un reparto diverso donde Oscar Isaac defendía el pabellón hispano y pone fin a meses de rumores en las redes sociales. Rumores que el propio del Toro alimentó dado su deseo de pertenecer a esta saga. “Me acuerdo de su estreno, en 1977. Era un crío pero me convertí en su mayor fan”, confesó a El País antes del anuncio oficial.

Supuestamente no podía hablar de la película, rodeada del mismo halo de secreto que su anterior entrega, el multimillonario episodio VII, The Force Awakens. Pero Del Toro, 48 años, tiene un alma rebelde difícil de controlar incluso en las entrevistas. Aunque no contó nada de la trama del nuevo filme, quizá por desconocimiento o por no saltarse el embargo, su pasión por este nuevo proyecto le abrió el corazón para compartir lo que significa su próximo trabajo. “Es una historia que funciona en tantos niveles, espiritual, una metáfora del bien y del mal”, recuerda llevando sus pensamientos más allá de los sables de luz, las naves espaciales y la música de John Williams que tanto le gustan. “Por eso cuando surgió esta oportunidad y conocí al director (Rian Johnson), cuando hablé con él y conectamos, supe cuánto quería ser parte de este universo”, confiesa.

Con el estreno previsto para el 15 de diciembre de 2017, no se conocen más detalles de un filme que esta semana comenzó su rodaje en los estudios londinenses de Pinewood. Ni tan siquiera el nombre del personaje que interpretará Del Toro, aunque conociendo su carrera son muchos en la red los que piensan que será uno de los malos. Al boricua esos detalles no parecen importarle. Como dice, él es un actor y eso está por encima de la nacionalidad del personaje, de su ocupación o de su moral. “Alguien tiene que hacerlo ¿no?”, ofrece como justificación a esos numerosos papeles de moral dudosa que lleva interpretados, desde The Usual Suspects, película que le puso en el mapa, a su último estreno, Sicario, pasando por Traffic, filme con el que obtuvo el Oscar. “Me molesta si el personaje no tiene dimensión. En ese caso me ofende. Pero yo no pienso si estoy interpretando a un hispano o a un malo. Yo me planteo que estoy interpretando a un ser humano”, explica.

Eso es mucho decir en el caso de Star Wars, donde su papel puede implicar fácilmente encarnar a un ser de otra galaxia. Es un campo en el que del Toro ya tiene experiencia: en Avengers interpreta a ese misterioso personaje solo conocido como “el coleccionista”, que ya hizo acto de presencia en Thor: The Dark World y Guardians of the Galaxy. Se trata de trabajos populares que le permitirán además llevar a buen puerto esos otros proyectos más personales, como el que lleva tiempo queriendo realizar con HBO sobre la conquista de México, “una historia de aztecas y conquistadores” que le tiene fascinado. Pero como le diría a todo actor que quiera empezar en Hollywood, esta es una industria dura y “difícil de maniobrar”, suspira.

“Pero volviendo a Star Wars –retoma la entrevista ahora soy padre de una niña de cuatro años y no me puedo aguantar las ganas de llevarla a una premiere como esta. Porque está claro que no me voy a poner a ver con ella Sicario”. Habla de la pequeña Delilah, fruto de su relación con Kimberly Stewart (hija de Rod Stewart). La utiliza como excusa porque el verdadero niño al que quiere llevar a la premiere del próximo Star Wars es él mismo, el chaval cuya posesión más preciada eran las maquetas de R2-D2 y C3PO y que se pasaba las noches "montando”.