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Ocho horas de filme filipino en la competición

Lav Díaz ilustra la revolución contra el Gobierno colonial español

Un fotograma de 'A Lullaby to the Sorrowful Mystery'.
Un fotograma de 'A Lullaby to the Sorrowful Mystery'.

El director filipino Lav Díaz presentó ayer A Lullaby to the Sorrowful Mystery (“Canción de cuna para el misterio doloroso”), una película de ocho horas que fue proyectada en competición. En la película, hablada en tagalo y castellano, Díaz utiliza una sucesión interminable de viñetas en plano fijo para relatar una historia ambientada en la revolución filipina de 1896, que enfrentó al Gobierno colonial español con los insurrectos filipinos del Katipunan, liderados por Andrés Bonifacio.

Su formato y duración (la película de mayor duración en la historia del concurso de Berlín), inhabituales en la mayoría de festivales, obligaron a la Berlinale a tomar medidas excepcionales. La organización distribuyó unas pulseras que permitían entrar y salir de la sala durante todo el día, asimilando la película a una instalación en un museo que no requiriera ser vista de principio a fin. Díaz logró abrir así este certamen, cuya recta final ha tenido un nivel muy discutible y un perfil excesivamente convencional a un cine al margen de las reglas. “Dicen que lo que hago es slow cinema, pero no lo es. Es solo cine”, sostuvo Díaz en una tardía rueda de prensa. El cineasta, de 57 años y con quince proyectos a sus espaldas, ya ganó el Festival de Locarno con From what is before en 2014.