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El ateo que reza por el cine

Fernando Trueba recorre su carrera en un documental: “Hay gente que puede decir ‘¡qué marciano es este tío!".

Fernando Trueba se sintió un intruso cuando comenzó a dirigir películas. “Yo creo que cuando todo el mundo empieza ve la industria como una especie de castillo inexpugnable, un lugar amurallado con gente ahí dentro que no deja entrar a otros”, afirma. “Cuando yo rodé mi primera película, Ópera prima, era percibido como alguien no profesional, como un amateur que se había colado. Ya en la cuarta o quinta, empecé a ver que me consideraban parte del cine español”, recuerda entre risas. Para Trueba el cine es la vida y siente por este arte un amor y una pasión que transmite con cada una de sus palabras. “No soy creyente, dice, pero rezo por no perder nunca la pasión por el cine”.

El domingo 1 de noviembre TCM emitirá una entrevista con Fernando Trueba, una conversación que forma parte del proyecto Nuestra memoria. El cine español, la iniciativa que TCM impulsa junto con la Academia de Cine, y que pretende rescatar los recuerdos de las grandes figuras de nuestro cine.

Fernando Trueba, que el pasado mes de septiembre recibió en San Sebastián el Premio Nacional de Cinematografía, recuerda que a los quince años soñaba con matricularse en la Escuela Oficial de Cine. “Sin embargo, justo antes de que pudiera entrar, las autoridades cerraron la escuela y tuve que matricularme en la recién creada Facultad de Ciencias de la Información”. Allí coincidió con Antonio Resines, Carlos Boyero o Felipe Vega, entre otros. “Rápidamente nos dimos cuenta de que ése no era el lugar idóneo para los que nos gustaba el cine. Así que nos juntábamos en una cafetería para pensar en hacer cortos o rodar en Súper 8”. Fernando Trueba habla en la conversación de dos de las personas que más ha admirado y querido: el director Billy Wilder y el guionista Rafael Azcona. “Cada segundo con ellos tienes la sensación de que es un tesoro, de que no hay unas vacaciones en ningún lugar que pueda competir con eso”.

Se refiere asimismo al Oscar que ganó por Belle Époque: “Es muy bueno para tu carrera y para la película porque vivimos en un mundo donde se valora el éxito, el dinero y el prestigio social pero, si hablamos de cine, hay cosas que tienen más valor”. Y por último, hace un balance de su carrera como director: “Hay gente que puede decir ‘¡qué marciano es este tío!’ Ahora hace una película de jazz, luego una de dibujos animados y después un documental absurdo en Brasil. Quizá lo que hay detrás de eso es una manera de vivir a través del cine”.

Además de repasar su vida y su carrera, todos los domingos del mes de noviembre TCM emitirá una película escogida por Fernando Trueba. Una selección que incluye clásicos del cine estadounidense como Historias de Filadelfia o El bazar de las sorpresas y, por supuesto, títulos de Billy Wilder como El crepúsculo de los dioses.

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