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OPINIÓN

Ya era hora

Fernando Trueba es una de las personas más inteligentes imaginativas y cultas que he conocido jamás

El director de cine Fernando Trueba, en Madrid en una imagen de 2012. Ampliar foto
El director de cine Fernando Trueba, en Madrid en una imagen de 2012.

Le llega tarde el premio. Y sospecho que se le ha pasado momentáneamente por su insumisa cabeza la tentación de rechazarlo. Es un premio institucional, concedido por un gobierno sin excesiva afición a la cultura, que ha castigado a eso tan insustancial del espectáculo (cine, teatro, danza... algo que no alimenta el cuerpo pero que si es bueno puede servirle al alma) con un IVA vendedor y asesino del 21%. Y Fernando jamás ha reprimido su vitriólica o admirada boca en sus fobias y en sus filias. No sé si tendrá que soltar un discurso, pero si eso ocurre el ministerio que le ha galardonado tiene razones para ponerse a temblar.

Siempre ha dispuesto de tanta fe en lo que hacía que los premios nunca han aumentado su ego. En algunos casos se siente agradecido porque sabe que le convienen a la carrera comercial de las criaturas que ha engendrado, pero nada más. Creo que lo que más le gustó cuando Belle Époque recibió el Oscar fue la emotiva dedicatoria que pudo hacerle a uno de sus dioses, un tal Billy Wilder.

Enumera Cabrera Infante en Un oficio del siglo XX las pintorescas, pragmáticas o delirantes profesiones a las que quieren dedicar su vida los niños. En la mayoría de los casos, no se cumple su deseo. Conocí a Fernando Trueba en la edad de la incertidumbre, cuando tenía 17 años y absolutamente claro que iba a dedicar su existencia profesional a contar historias con una cámara. Un año después y con el conocimiento íntimo que provoca la amistad no tuve la menor duda de que iba a conseguirlo. Pero si me hubiera dicho que iba a ser astronauta, también estoy seguro de que ya hubiera pisado todo el sistema planetario.

Este hombre complejo possee auténtica pasión, determinación, ama lo que hace. No solo el cine. También los libros, la música, la pintura. Como se enamore de algo te puede volver loco hablándote continuamente del mismo tema. Y este seductor es dueño de múltiples talentos orales y artísticos. Aunque lo que más ama es reír, hacer reír, que le hagan reír, compartir la risa. Con su mujer, con su hijo, con sus hermanos, con sus amigos, en la vida y en el cine. Y por supuesto, conoce las tinieblas. Por ello, el inmenso poder terapéutico de la risa.

Hay películas suyas que me gustan mucho, otras menos, alguna nada. Pero todas ha querido hacerlas, no hay ningún encargo mercenario. Es una de las personas más inteligentes, imaginativas y cultas que he conocido jamás. Y, sobre todo, nos hemos reído tanto...

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