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La primera fiesta del cine ecuatoriano

Los 'Oscars' del país latinoamericano celebran su primera edición premiando a las mejores cintas nacionales

Javier Andrade recoge el premio a mejor dirección por la pelícua 'Mejor no hablar de ciertas cosas'
Javier Andrade recoge el premio a mejor dirección por la pelícua 'Mejor no hablar de ciertas cosas'

Los creadores del cine en Ecuador se pasearon este fin de semana, por primera vez, sobre su propia alfombra roja. El Premio Colibrí, pensado para premiar a los cineastas locales, celebró su primera edición la noche del sábado, en Quito. Mejor no hablar de ciertas cosas, de Javier Andrade, la historia de dos hermanos de clase alta que se destruyen por las drogas, se llevó el premio a la mejor dirección, mientras que El grill de César, de Dario Aguirre, un retrato de la relación entre un padre y su hijo migrante, fue galardonada con el mejor documental. A estas alturas de la vida se llevó el premio a la mejor producción para salas de cine (mejor película). La cinta narra la frustración de un burócrata y su amigo, un mujeriego que no hace nada en su vida, pero que tiene el don de las matemáticas. El premio lo recibió la productora Isabel Mena y recordó que el proyecto fue iniciado por el actor Manuel Calisto, asesinado durante el asalto a su casa, en 2011.

No hubo muchas sorpresas en la repartición del resto de colibríes, sobre todo porque el círculo del cine en Ecuador es muy pequeño, hasta el punto que muchos nominados no tenían competidores. “Estaba nerviosa, es duro competir contra uno mismo”, bromeó Amaia Merino al recibir la estatuilla por el mejor montaje.

El Premio Colibrí surge de la necesidad de reconocer y mostrar las producciones nacionales. Ecuador ha pasado de estrenar un filme cada dos o tres años a tener 12 producciones anuales, muchas de ellas con el apoyo del Consejo Nacional de Cine. En este primer Colibrí hubo 16 categorías, una de las más peculiares fue el premio a la mejor producción para soporte físico. Este es el cine que se autodenomina “bajo tierra” o “de guerrilla”, cuyos filmes son hechos con bajo presupuesto y sin la pretensión de llegar a las grandes salas. El ganador de este apartado fue Fernando Cedeño, que empezó a hacer sus primeras películas con la videocámara que usaba para grabar bodas.

¿Por qué se escogió al colibrí para denominar al premio? Jan Vandierendonck, presidente de la Corporación de Productores y Promotores Audiovisuales del Ecuador (COPAE), que aspira a convertirse en la academia del cine ecuatoriano, explicó que el colibrí es un símil de lo que es el cine en el país: “Pequeño y fuerte”.

Otra de las particularidades de esta primera edición es que en lugar de premiar a la mejor película en lengua extranjera, como ocurre en los certámenes internacionales, se reconoce a la mejor producción audiovisual en lengua originaria. La producción Kuychi Pucha se llevó la estatuilla este año. Este cortometraje de 10 minutos cuenta la historia de una niña, su entorno, y la relación que tiene con la tierra y el agua. Alberto Muenala, el realizador del filme kiwcha, celebró el premio “el primer reconocimiento” que recibe en “20 años de trabajo”.

Todo estaba medido en la gala, incluso el grupo de fanáticos que supuestamente acudió de forma espontánea a la alfombra roja. Estos jóvenes fueron contratados y recibieron instrucciones de vestir ropa elegante y vitorear a todo aquel que pasara por delante.

Uno de los puntos más atractivos de la noche fue la proyección de un carrusel de opiniones sobre el cine ecuatoriano. La gente entrevistada recordaba películas de años anteriores como A tus espaldas, Qué tan lejos y Las Zuquillo, básicamente porque les habían hecho reír. Una de esas voces anónimas dirigió una crítica a los cineastas, que a juzgar por los aplausos que recibió, fue compartida por mucha gente: “Siempre se encajonan en lo mismo. Si queremos ver tanto el tema social, podemos ver las noticias”.