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Los empresarios reclaman una ley de mecenazgo en los premios de Toledo

La reina Sofía es distinguida por su apoyo al Año Greco que se cerró con éxito

Julián Zugazagoitia , director del museo Neslon Atkins, recibe ayer uno de los galardones.
Julián Zugazagoitia , director del museo Neslon Atkins, recibe ayer uno de los galardones.

Llegada la hora de hacer balance para el pasado año de El Greco, la Real Fundación de Toledo entregó ayer los premios anuales de su XVII edición. Uno fue para la reina Sofía, determinante en el éxito de la conmemoración, que presidió un acto en que la reivindicación hacia el Gobierno del PP vino de mano de los impulsores y patrocinadores: una ley de mecenazgo, no una insuficiente reforma fiscal.

La Real Fundación demostró con las celebraciones en torno al pintor que la acción del patrocinio privado en consonancia con la gestión pública, abre nuevas y fructíferas puertas. Un total de 140 aportaciones empresariales han hecho posible un proyecto, en el que, entre otras cosas, 109 museos de todo el mundo han cedido obras para las múltiples muestras.

Descontentos con que la anunciada por el Gobierno Ley de Mecenazgo se haya quedado en nada más que una reforma fiscal consentida por Cristóbal Montoro en Hacienda, los empresarios no ocultan desde hace tiempo públicamente su disconformidad. Ayer, la insistencia se produjo ante el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, y Dolores de Cospedal, presidenta de Castilla-La Mancha. Cuando llegó su turno de palabra, Juan Ignacio de Mesa, presidente del patronato de la Real Fundación Toledo, aseguró: “Es necesario impulsar un marco definitivo de mecenazgo ante la insuficiente, de toda forma, reforma fiscal”.

Es necesario impulsar un marco definitivo”

Juan Ignacio de Mesa

Es la ya persistente historia de una decepción. Mientras durante los dos primeros años de legislatura, en el área de Cultura del ministerio gestionado por José Ignacio Wert, se ha ido negociando y perfilando una ley que fomentara las ayudas privadas a la esfera pública en materia de cultura, desde el frente económico lo frenaron a finales de 2014 con un jarro de agua fría. El rechazo de Cristóbal Montoro al sector de la Cultura no ha podido ser detenido ni por la gran empresa en este sentido y lo que iba a ser una norma impulsada por Lassalle equiparable a las más avanzadas del entorno europeo, se ha quedado en una limosna de reforma fiscal que ha indignado a muchos. Pero ya lo decía anteayer el ministro de Hacienda, tal como publicaba EL PAÍS: “Yo no estoy aquí para dar cariño, todo el mundo lo sabe”.

Una nutrida representación de los patrocinadores acudió a recoger el premio a su contribución en el año El Greco. Representantes de Telefónica, el consejero delegado del Grupo PRISA, José Luis Sainz, responsables de Liberbank, Mapfre, Nestlé, Acciona, Estrella Damm o empresarios como Plácido Arango escuchaban en el escenario junto al resto de galardonados las constantes reivindicaciones que con datos daban los miembros de la Fundación que preside Gregorio Marañón, así como el balance extraordinario que para la ciudad ha tenido el acontecimiento. El alcalde, Emiliano García Page, del PSOE, anunciaba que en enero el turismo había crecido en enero un 20%.

Hubo espacio para más galardones. No sólo el impulso empresarial a la iniciativa colectiva obtuvo protagonismo en la ceremonia que tuvo lugar en el Palacio de Congresos El Greco. Los prestadores de las obras en todo el mundo, también. En su nombre habló Julián Zugazagoitia, nieto del represaliado ministro republicano del mismo nombre y representante del museo Nelson Atkins, en Kansas City, de donde han procedido dos cuadros.

Los cuatro comisarios de las exposiciones —Fernando Marías (El griego en Toledo), Javier Barón (El Greco y la pintura moderna), Elena Ochoa (Toledo Contemporánea) y Leticia Ruiz (El Greco: arte y oficio)— recogieron el galardón. Igual que la artista Cristina Iglesias, autora del conjunto escultórico Tres Aguas, los medios de comunicación por su apoyo, o el Museo del Prado, el de Santa Cruz y la Catedral Primada. La ciudad de Toledo también fue reconocida por esa energía transversal que ha contagiado a sus habitantes.