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Balzac cobra vida en la obra de Arroyo

El pintor ha realizado ocho retratos y una escultura de piedra del escritor francés

Para el pintor Eduardo Arroyo (Madrid, 1937), el rostro de Honoré de Balzac (1799-1850) es la suma de mil pedazos de papel fotográfico. “Se trata de un personaje extravagante, tremendamente pictórico, un formidable modelo para un artista, con un físico extraordinario y una vida también absolutamente extraña, compleja, y muy literaria que le hace cada vez más legendario”, explica el también autor de Minuta de un testamento (Taurus), quien ha realizado ocho retratos (a veces serios, a veces divertidos) y una escultura de piedra del escritor francés, considerado uno de los máximos representantes de la novela realista del siglo XIX. Las obras pueden verse desde ayer y hasta el próximo 28 de marzo en el Instituto Francés de Madrid.

Balzac cobra vida en la obra de Arroyo

 Esa cara gruesa, bigotona y enmarcada por una melena está acompañada, además, por representaciones imaginarias de las casas donde vivió Balzac y por 13 personajes inspirados en La comedia humana, su serie de perfiles con la que pretendió “hacerle la competencia al Registro Civil” describiendo a la sociedad francesa decimonónica.“No fue difícil hacerlos, porque esos personajes y situaciones cotidianas se parecen mucho a lo que se está viviendo ahora, a las acciones y arquetipos cómicos de nuestro tiempo”, puntualiza Arroyo.

Balzac cobra vida en la obra de Arroyo

Pero en el catálogo de la exposición, Yves Gagneux, director de la Maison de Balzac en París, dice que “Arroyo no duda en pintar personajes que el propio Balzac renuncia a describir.” “Es que Balzac, junto con Stendhal, es uno de los escritores que más me ha interesado y se trataba de pintar su rostro y su entorno y ciertos personajes que producían en mí una idea de retrato. Digo pintar porque, aunque todo está hecho con papel fotográfico y con tijeras, abordo el mismo problema que con los cuadros: conseguir un color producido con los recortes de viejas fotografías”, dice el artista acerca de estos collages y fotomontajes, para quien esta galería “es también un álbum de recuerdos”, de los años que pasó en Francia refugiándose del franquismo.