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Tibia acogida al arranque español en la Berlinale

La directora española inaugura la 65ª edición del festival con 'Nadie quiere la noche'

Isabel Coixet (izquierda) y la actriz Juliette Binoche, en la presentación de 'Nadie quiere la noche' en Berlín. Ampliar foto
Isabel Coixet (izquierda) y la actriz Juliette Binoche, en la presentación de 'Nadie quiere la noche' en Berlín. AFP

Al recordar el rodaje de Nadie quiere la noche, filmada parcialmente en los gélidos paisajes de Noruega, Juliette Binoche prefirió ayer la veracidad a la leyenda. “En realidad, solo pasamos frío tres días. El resto lo rodamos en un estudio en Tenerife, en pleno mes de junio y envueltos en pieles”, afirmó en rueda de prensa. “Si logré sentir el frío, fue gracias a mi imaginación”. A eso, pero también al camión frigorífico que exigió que le alquilaran. Antes de rodar ciertos momentos, se introducía en el vehículo y salía “transformada”.

Una palabra que le obsesiona, según confesaba poco antes de la proyección en su habitación de hotel. “Actuar es una actividad sensorial y no intelectual. Implica pasar por eso”. Para la actriz, su nueva película habla, en primer lugar, de mutaciones. Al entrar en contacto con la naturaleza de las tierras árticas, su personaje dejará de ser una dama respetable para convertirse en una mujer desesperada por sobrevivir. “Nadie quiere la noche. Nadie quiere ir a esos lugares oscuros, pero debemos hacerlo si queremos convertirnos en humanos”, señala. La película, que inauguró ayer el concurso de la 65ª Berlinale, tuvo una tibia acogida en el pase de prensa.

Isabel Coixet confesó que se planteó ofrecer el papel a otras intérpretes: “A esas actrices estadounidenses tan estupendas les hubiera gustado el papel, pero no hubieran soportado las condiciones de rodaje. Entendí que tenía que ser una bestia como Juliette, a quien no le importa vivir en un tipi con una estufa de aceite y una bolsa de plástico como baño. Cuando le entusiasma algo, va hasta el fondo”. Binoche cree haber dado con una definición del filme. “La película habla de una mujer que deja de ser un pavo real para convertirse en un perro”, afirmaba con una sonrisa, como si no hubiera papel más deseable que el que implique semejante metamorfosis.

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