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Sabina regresa hoy al escenario que abandonó por un ataque de pánico

El cantante interrumpió su concierto del sábado en Madrid por miedo escénico

Un momento del concierto de Joaquín Sabina del pasado sábado.  Ampliar foto
Un momento del concierto de Joaquín Sabina del pasado sábado. EL PAÍS

Del miedo escénico a los “seis bises”. Joaquín Sabina vuelve esta noche al Barclaycard Center (antiguo Palacio de Deportes de Madrid), el mismo escenario que tuvo que abandonar el sábado debido a un ataque de pánico, y confía en transformar el temor en triunfo. Tanto que su manager, Berry Navarro, explicó ayer a la Cadena Ser que “en caso de que sea un éxito delirante”, tal vez el músico abogue por ofrecer hasta seis bises, en vez de los cuatro tradicionales.

Tras su sábado complicado, en el que volvía a actuar en Madrid en solitario tras cinco años, Sabina pasó un domingo normal, en casa, y está “muy bien” según relató Navarro. “Lo que le puede provocar estos estados es la gran responsabilidad. Madrid no es una plaza menor para él”, explicó el manager, que cree que el cantante sufrió el peso y las ganas de querer estar a la altura del cariño del público del Palacio de los Deportes.

"Casi todos los ataques de pánico son fruto de la reacción ante una situación, cuando en realidad no suponen una amenaza para la persona. No son la consecuencia de una enfermedad, sino la forma en que tenemos de interpretar el entorno", señalaba ayer a este periódico la psicóloga del deporte y salud Patricia Ramírez. De nada le sirvieron a Sabina sus casi cuatro décadas pisando escenarios de medio mundo.

"Realmente no me encuentro bien. Por exceso de ganas de estar bien delante de mi gente de Madrid, me acaba de pasar un Pastora Soler”, acabó asegurando el músico durante su actuación. La referencia a la cantante sevillana, que anunció su retirada temporal precisamente por “pánico escénico”, provocó polémicas y ataques contra el músico. El propio Navarro reconoció que el comentario “puede ser mayor o menor afortunado", aunque el manager defendió que Sabina no quiso emplear en ningún momento un tono despectivo.

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