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El penúltimo capítulo del folletín de Euclides da Cunha

Un cuaderno escrito por su mujer, Anna Emília Ribeiro, agita la biografía del escritor brasileño

Anna Sharp, nieta de la esposa de Euclides da Cunha.
Anna Sharp, nieta de la esposa de Euclides da Cunha.

A principios de mayo, la terapeuta y consultora brasileña Anna Sharp recibió un cuaderno muy antiguo en el que reconoció inmediatamente la letra de su abuela, Anna Emília Ribeiro (1872-1951), mujer del escritor Euclides da Cunha. El cuaderno, sin fecha, compuesto de 45 páginas que el tiempo ha amarillado, es la propia versión de Anna Emilia sobre el episodio más trágico de su vida.

En 1909, Da Cunha murió en el transcurso de un duelo de honor que le enfrentó a su rival amoroso y amante de Anna Emília, Dilermando de Assis (1888-1951), en una escena digna de un folletín de la época. Tras pasar la noche en blanco, empalmando un cigarrillo tras otro, el escritor decidió ir por la mañana a la casa del amante, en el barrio de Piedad, en la zona norte de Río de Janeiro, dispuesto a todo. Al llegar, le anunció: “He venido a matarte o a morir”. Dilermando, de 21 años y cadete del Ejército, se llevó dos tiros, pero Euclides, ya con 43, terminó muerto en el jardín de la casa, con cuatro balas en el cuerpo, un lunes nublado a las 10.30 de la mañana. El episodio se recuerda como La tragedia de la Piedad, y terminó con la absolución de Dilermando, que argumentó en el juicio legítima defensa. Mientras, el país entero permanecía consternado por la muerte del autor de Os Sertões. “Yo tengo que decir lo que sé sobre esta tragedia fatal, y no complacer a unos perjudicando a otros. No vengo a ofender ni a acusar. Vengo a cumplir con el sagrado deber de descargar mi consciencia y mi espíritu”, reza el primer párrafo del cuaderno de Anna Emília, que Sharp lee con el cuidado de quien teme que las hojas se deshagan al tacto.

Sharp se sienta en una butaca en el salón del piso de su hija, en Jardins, una zona de clase alta en São Paulo. Cuenta que el cuaderno le llegó por casualidad, pese a considerar la coincidencia “una señal” para retomar un libro aparcado hace cinco años, Voces del Pasado, acerca de la historia de su abuela. “Un desconocido me envió parte del diario digitalizado, por correo electrónico”, explica.

A juicio de la terapeuta, el cuaderno revela que su abuela tuvo una vida “de sufrimiento, de humillación, y de mucha violencia por parte de Euclides”. Con todo, Sharp explica que no piensa publicar el cuaderno entero. “No divulgaré determinadas partes por respeto a un genio que estaba psicológicamente enfermo”, dice. Anna Emília escribió sobre este lado oscuro de Euclides en la página ocho del cuaderno: “Fue justamente su error. Quería imponerme el amor, ¡y lo hacía por medio de insultos y brutalidades!”. En otro momento, narra una situación vivida en la puerta de casa. “Para mostrarle que vivíamos en armonía, fui a recibirlo en la puerta, dándole mi primer beso en la frente. Quería rubricar así nuestro afecto. ¡Qué cruel decepción! Empujándome, Euclides me apartó diciendo: ‘No me gusta este gesto de prostituta’. Estaba dando mi primer y último beso, el que nos apartaba definitivamente”.

El texto no se compone solo de lamentaciones. Anna Emília relata también el amor que sentía por Dilermando y su mención obedece más a una justificación que un recuerdo dulce, ya que su adulterio fue condenado por la sociedad de la época. En aquel momento, no obstante, se limitó a decir: “Mi silencio es mi defensa”.

La investigadora de la Universidad Federal de Río de Janeiro Anabelle Loivos, que escribió sobre la vida y obra de Euclides Da Cunha, cree que todo texto de la época debe ser examinado en su contexto. “Es muy peligroso sacar a la luz una historia mal enterrada, llena de afirmaciones no comprobadas. Además, no se puede interpretar esta historia con la mentalidad de hoy”, añade, al referirse a que Anna Emília, que tenía 18 años al casarse, podría haber sido violada y agredida por Euclides, de 24. En aquella época, explica la experta, se consideraba obligación de la esposa complacer al marido, aunque no le amase e, incluso, le repugnase.

El texto es eminentemente subjetivo. Según Luiza Nagib Eluf, autora de una de las biografías de Da Cunha, Matar o morir, es necesario, a la hora de tratarlo, “cruzar sus informaciones con las ya existentes”. Y añade: “Esto no va a hacer disminuir su valor como escritor y menos la de su obra, pero sí constata cómo era en su vida personal”. De cualquier forma, el cuaderno de su mujer aporta un poco más de luz a la aún incompleta, poco conocida y mal documentada vida del gran escritor brasileño.

“Evitará la parcialidad machista de esta historia”

B. BORGES

El cuaderno redactado por la mujer de Euclides da Cunha muestra el lado más negativo del escritor y añade detalles escabrosos a su ya de por sí conocido temperamento hosco, frío y muy poco sociable. Algunos expertos, sin embargo, consideran que no todo lo relativo al carácter del escritor se ha explicado bien. “Su mujer Anna Emília tuvo un papel fundamental en su obra. Y si de hecho hubiera sido un monstruo, no le habría dedicado ni siquiera un poema”, sostiene la investigadora universitaria Anabelle Loivos, que considera que la muerte de Da Cunha permanece aún como una herida abierta en la historia de la literatura brasileña: “No murió un hombre, sino un mito”. A juicio de esta experta, el escritor jugó un papel preponderante en la forja del carácter literario genuinamente brasileño, tarea que quedó truncada de golpe dada su muerte precoz.

Luiza Nagib Eluf, autora de una biografía del escritor, considera el cuaderno descubierto ahora como “digno de museo”. A su juicio, se trata del único testimonio del punto de vista de la mujer de Da Cunha redactado en su tiempo. Eluf considera que su publicación “evitará la parcialidad machista en toda esta historia”. “Fue algo muy triste para todos y colea en la familia todavía, pero no constituye un tabú. De hecho, aún se cuenta a los más jóvenes. En el fondo, fue una lindísima historia de amor”, replica la nieta de la mujer de Da Cunha, Anna Sharp.

Lo que sí fue un tabú, según otro investigador especializado en la figura del escritor, Roberto Ventura, fue su problemática relación con la mujer, su representación literaria y la forma de asumir su propia sexualidad. Da Cunha dedicó poemas a mujeres, aunque solía asexuarlas antes y cambiarles sus nombres de pila por denominaciones de países o de abstracciones, como Bolivia o República, por ejemplo. Así se refería a las mujeres que pasaron por su vida, tanto en poemas como en cartas. En Os Sertões, su gran obra, tampoco elogió nunca abiertamente a ninguna mujer. En sus descripciones alternaba siempre las palabras bella y belleza con otras mucho más duras e insultantes. El especialista añade que solía pasar de lo grotesco a lo sublime sin término medio, sin hacer parada en una sensualidad real.