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CRÍTICA | 'A 20 pasos de la fama'

El esquinazo de las estrellas

'A 20 pasos de la fama', documental sobre las coristas de las estrellas de la música, es un trabajo que huele a fiesta

Fotograma del documental 'A 20 pasos de la fama', de Morgan Neville. pulsa en la foto
Fotograma del documental 'A 20 pasos de la fama', de Morgan Neville.

Que alguien, persona o colectivo, necesite un homenaje en forma de historia reivindicativa no quiere decir que aquel sea dramáticamente interesante. Sobre todo si la película se queda en la superficie, en el simple ensalzamiento. Desde sus primeros minutos, A 20 pasos de la fama, documental de Morgan Neville sobre la interesante figura de las coristas de las estrellas de la música, es un trabajo que huele a fiesta. Y, desde luego, la música y las voces que lo acompañan son un triunfo. Sin embargo, cuando en el último tercio aparecen apuntes del lado oculto de su trabajo, relacionado con el ego (o su carencia), lo hace de un modo tan melifluo que parece una oportunidad perdida, por mucho que el espectador que busque grandes momentos en la historia de la música los vaya a encontrar.

A 20 PASOS DE LA FAMA

Dirección: Morgan Neville.

Intervienen: Darlene Love, Merry Clayton, Lisa Fischer, Migk Jagger, Sting.

Género: documental. EE UU, 2013.

Duración: 92 minutos

Por aquí desfilan, en forma no demasiado original, aunque sí profesional, a base de entrevistas con las protagonistas y con las estrellas para las que trabajaron (Sting, Mick Jagger, Bruce...), junto a documentos musicales de archivo, algunas de las mejores cantantes de la puerta de atrás de la historia (las de Joe Cocker, George Harrison, Lynyrd Skynyrd...). Pero ni las entrevistas hurgan en la herida ni el asunto va más allá del homenaje: musicalmente elevado, dramáticamente tieso. Como ese momento desperdiciado en el que Jagger, después de ensalzarlas, dice textualmente que "cantar ¡uuh! y ¡ahhh! es divertido durante un rato", pero que no le gustaría hacerlo "toda la vida". Declaración de apariencia condescendiente, pero en realidad durísima, a la que los responsables de la película no le sacan partido.

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