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Femen: “A Putin no le interesa Ucrania, sino provocar una guerra civil”

Inna Shevchenko, una de las líderes del grupo, defiende la idelogía 'sextremista' y lamenta la falta de ayuda para su país

Inna Shevchenko, una de las líderes del grupo feminista Femen.
Inna Shevchenko, una de las líderes del grupo feminista Femen.

Inna Shevchenko (1990, Kherson) no se corta: "Está claro lo que busca Putin en Ucrania. Y no es la independencia del este. Es provocar una guerra civil". En caliente, un día después del referéndum de autodeterminación de la Ucrania oriental con el resultado de un rotundo sí (89,07% de los votantes), una de las líderes del grupo de activismo feminista Femen carga contra el líder ruso mientras en España salta a las librerías el manifiesto y crónica de su movimiento, En el principio era el cuerpo (Malpaso, 2014). "¿Qué le va a importar a Rusia el corazón industrial de Ucrania, si es insignificante con lo que ya tienen? Quieren desestabilizar la zona y por eso están dándole armas a cualquiera que los apoye".

Shevchenko camina por París mientras habla por teléfono, la ciudad en la que Femen ha instalado su cuartel, en el sentido más literal de la palabra, para adoctrinar a sus nuevas reclutas en su misión principal: lograr "la victoria total contra el patriarcado". Pero la activista dice que su corazón está en Ucrania porque "está muriendo mucha gente y va a morir mucha más".

Por qué Femen no se anima  a estar en primera línea de batalla en su país se explica para Shevchenko en que "ya ha pasado el momento". "Femen está para señalar aquellos problemas a los que la sociedad no quería mirar. Nosotros ya avisamos en 2009, de que Putin estaba partiendo el país en dos y de que iba a pasar esto. Ahora no sé qué más podríamos hacer. Ya hay cientos de miles de personas protestando en la calle". A pesar de lo mal que pintan las cosas, la joven tiene "esperanza" en el pueblo ucranio: "Estoy convencido de que votaremos una independencia y nos acercaremos a la unión europea, que es nuestra salida. Yo soy del Este, y puedo decir que en mi región la mayoría quiere una Ucrania libre y al margen de Rusia". La activista lamenta que Europa no haya respondido con contundencia: "Muy buenas palabras, no lo niego. Pero las acciones, muy débiles. Putin se aprovecha de que no hay grandes líderes en Estados Unidos y Europa. Es así de triste".

El patriarcado en casa

A raíz del estreno de un documental en Femen en la Mostra de Venecia 2013, la polémica sobre si el grupo había sido fundado y liderado por un hombre, Victor Svyatski, saltó en numerosos artículos a la red. 

Inna Shevchenko afirma Svyatski no fue fundador del grupo ni llegó a liderarlo, aunque formara parte de su núcleo: "Fue irónico, luchamos contra el patriarcado y nos lo encontramos dentro. Esta persona quiso beneficiarse de nuestra repercusión y convertirse en el líder para satisfacer sus propias ambiciones personales. Tuvimos una gran pelea y rompimos todo tipo de relaciones con él. 

El libro que ahora estrenan en España, En el principio era el cuerpo, habla de los combates de Femen contra Putin, contra la iglesia y de su ideología guerrera con "el cuerpo como arma", con un tono a medio camino entre el reportaje y el panfleto. Detalla también la biografía de sus líderes y la génesis de este grupo que utiliza el destape como arma política y que emplea las tácticas propias del capitalismo —venta de camisetas, tazas y bolsas con logotipos incluidas— para expandir su mensaje y financiarse. El volumen se divide en capítulos que describen con todo lujo de detalles la crónica de sus distintas provocaciones, desde la lluvia de piedras sobre la embajada de Irán por la condena de lapidación contra Sakineh Ashtiani, su irrupción en la Eurocopa de 2012 para protestar contra los safaris sexuales en Ucrania o en el congreso de los diputados que cargaron contra la reforma de la ley del aborto del PP al grito de: "¡El aborto es sagrado!".

Pero también hay episodios claramente doctrinarios con un mensaje casi militar, como demuestra ¿Cómo se entrenan nuestras militantes? (pp. 173-175): "Si quieren integrar nuestro movimiento, deben impregnarse de nuestra ideología y de nuestra táctica, a la que denominamos sextremismo [...]. Queremos convertirnos en una escuela de formación de activistas en todo el mundo. Es simple y menos caro que crear filiales en otros países. Una vez hemos formado a nuestras soldados, estas pueden funcionar de forma autónoma en nuestro país. Ya tenemos cuatro años de experiencia". Ante tal término, soldado, Shevchenko se justifica: "Bueno, puedes pensar en la palabra soldado desde un uso tópico masculino, que alude a hombres matando con sus armas. Nosotros lo único que matamos son las ideas del patriarcado y nuestras únicas armas son nuestros cuerpos". 

Lo único que matamos son las ideas del patriarcado y las armas son nuestros cuerpos

Femen quiere dejar atrás el desnudo como única vía. Su próximo paso es mucho más ambicioso: "Estamos estudiando mucho y preparándonos para entrar en política", afirma esta joven de 23 años. "Queremos encontrar la manera de entrar en los grupos de poder de los parlamentos, donde se toman las decisiones. No quiere decir que abandonemos las calles, pero ese es nuestro gran objetivo". Al preguntarle si esta lucha no avivará una guerra de sexos, Shevchenko es tajante: "Los derechos que defendemos son derechos universales del hombre. Se trata de encontrar la igualdad no de provocar un combate. Y por eso nos apoyan muchos hombres".