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La autopsia de Hoffman no es concluyente

La Oficina Forense de Nueva York dice que se requieren más pruebas para determinar la causa precisa de la muerte del actor

Una foto honra la memoria del actor Phillip Seymour Hoffman a las puertas de su apartamento en Manhattan.
Una foto honra la memoria del actor Phillip Seymour Hoffman a las puertas de su apartamento en Manhattan. REUTERS

Los rumores de que Philip Seymour Hoffman murió de una sobredosis de heroína han sido cada vez más intensos desde su fallecimiento inesperado el pasado domingo, pero todavía no se puede afirmar. Este miércoles, el equipo forense de Nueva York ha explicado que la autopsia del actor no es concluyente y que son necesarias más pruebas para determinar la causa precisa de su fallecimiento. Después del análisis inicial del cuerpo, la "causa de la muerte queda pendiente porque se requieren más estudios toxicológicos, lo que se podía retrasar varios días", según ha informado la portavoz de la Oficina Forense de Nueva York (OCME, en sus siglas en inglés), Julie Bolcer.

El actor, de 46 años, fue hallado muerto el domingo 2 de febrero en su apartamento de Manhattan (Nueva York), con una jeringuilla clavada en el brazo. En The New York Times, un oficial de la policía aseguró: "Está bastante claro que fue una sobredosis. La jeringuilla estaba en su brazo". El cuerpo de Hoffman estaba en el baño de su apartamento del West Village, vestido con pantalones cortos y camiseta. En la casa del actor, por la que pagaba un alquiler de 10.000 dólares mensuales, se han encontrado medio centenar de bolsas que contenían heroína, según han explicado fuentes policiales. El fallecido fue trasladado a la morgue el domingo por la noche.

La noticia de los resultados iniciales de la autopsia se produce tan solo unas horas después de que la policía de Nueva York arrestara a cuatro personas en Manhattan sospechosas de haber vendido al oscarizado actor la heroína que, supuestamente, le causó la muerte. Los agentes encontraron 350 papelinas de esta droga en tres apartamentos de un edificio del Bajo Manhattan, en el número 302 de la calle Mott, donde tuvieron lugar los arrestos. Los cuatro sospechosos, tres hombres y una mujer, están siendo interrogados sobre el suceso en las dependencias policiales.

Durante estos días, las autoridades también han investigado los últimos pasos del actor, a las últimas personas con las que habló y con las que estuvo antes de fallecer. El actor fue visto con vida por última vez el sábado. Además, recientemente se había separado de la que fue su pareja desde 1999, la diseñadora Mimi O´Donnell, madre de sus tres hijos.

Aunque la muerte de Hoffman ha sido inesperada, se conocía que el actor había pasado por un mal momento personal el pasado mayo, cuando había vuelto a consumir sustancias, sobre todo heroína. El actor, que ya había tenido problemas de este tipo durante su etapa universitaria, llevaba 23 años sobrio hasta la recaída del año pasado, en la que tuvo que ser ingresado en un centro de desintoxicación para tratar sus adicciones. Hoffman reconoció su recaída durante una entrevista.

El actor es uno de los cientos de miles de estadounidenses que han caído en la adicción a esta sustancia en los últimos años. Autoridades de toda la geografía de Estados Unidos han alertado que las muertes por sobredosis de heroína se han duplicado en algunos Estados en la última década. “Ha llegado a cifras de epidemia”, explicó Rusty Payne, portavoz de la Agencia Antidroga de Estados Unidos, a Los Angeles Times.

El estudio sobre Abuso de Drogas y Salud (NSDUH), elaborado por el Departamento de Abuso de Drogas y Salud Mental (SAMHSA, por sus siglas en inglés) concluyó que 669.000 estadounidenses habían consumido heroína por lo menos una vez en 2012 (un 80% más que en 2007). Entre los años 2006 y 2010 murieron por esta causa 3.038 personas, explicaron fuentes del SAMHSA, perteneciente al Departamento de Salud de EE UU.

Pero si se mezcla la heroína con otros estupefacientes, la mortalidad es más alta. En los últimos meses, de acuerdo con fuentes federales, han fallecido 37 personas en Maryland, 23 en Pensilvania, y varios más en los Estados de Nueva York y Ohio por inyectarse heroína adulterada con fentanilo, opiáceo sintético que, según los expertos, es 100 veces más potente que la morfina y el doble que la heroína. En un principio, los investigadores del fallecimiento de Hoffman quisieron averiguar si el actor podría haber consumido este tipo de droga adulterada aunque, finalmente, concluyeron que no fue así, según informó AP.

Hoffman, con más de 20 años de carrera, estaba considerado uno de los actores actuales más brillantes. Ganador del Oscar por Capote, candidato tres veces más con La guerra de Charlie Wilson, La duda y The Master, también tuvo una fructífera carrera en el teatro: compitió dos veces por los Tony. Y en televisión también estuvo dos veces compitiendo por el Emmy. "Soy un perfeccionista, un problema si eres actor. Cada entrada en escena es la primera vez. Yo no repito tomas, sino que vuelvo a hacerlas. Son conceptos diferentes", contaba en una entrevista hace unos años en el suplemento Tentaciones de este periódico.

Sus dos últimos estrenos en España han sido El último concierto, en el que encarna a un segundo violín de un talentoso cuarteto de cuerda, y Los juegos del hambre: en llamas, una serie que tendrá que replantearse ahora cómo retomar su personaje. Recién estrenada en Estados Unidos queda God's pockett, y pendiente aún de su lanzamiento comercial está la que puede que sea una enorme y postrera interpretación: la que regalan A most wanted man, thriller dirigido por Anton Corbijn. Ambas fueron proyectadas en el pasado festival de Sundance.