La cultura carioca llora la muerte de Eduardo Coutinho

El documentalista brasileño, asesinado de varias puñaladas este domingo, ha sido enterrado en Río de Janeiro Su esposa sigue debatiéndose entre la vida y la muerte después de la agresión cometida supuestamente por su hijo

Eduardo Coutinho, en julio de 2013.
Eduardo Coutinho, en julio de 2013.Leo Martins / EFE

El mundo de la cultura carioca, aún conmocionado por la brutal noticia, ha rendido su último homenaje al documentalista Eduardo Coutinho, fallecido este domingo a los 80 años en su domicilio de Río tras recibir varias puñaladas de su propio hijo. El cuerpo de uno de los realizadores más conceptuados de Brasil fue velado durante toda la mañana en el Cementerio São João Batista, en el barrio carioca de Botafogo. Ante el féretro desfilaron figuras conocidas del cine brasileño como los directores João Moreira Salles y Walter Salles o el actor Lázaro Ramos, el poeta Ferreira Gullar o la cantante Adriana Calcanhoto, entre otros. A las cuatro de la tarde familiares y amigos sepultaron el cuerpo de Coutinho.

El director de cintas como Edifício Master o Cabra marcado para morrer, aclamadas por las nuevas generaciones de cineastas como documentales de culto, se despide con un dramático desenlace propio de thriller policíaco. La Policía Civil de Río ha confirmado la versión de que su hijo Daniel, de 41 años, fue el autor de la carnicería que se cobró la vida de Coutinho, y que también ha dejado a su esposa, Maria das Dores Oliveira Coutinho, debatiéndose entre la vida y la muerte al recibir otras cinco puñaladas. La primera reconstrucción de los hechos apunta a que Daniel, fuera de sí (aun no se sabe si por una crisis de esquizofrenia o por la ingestión de drogas o alcohol), arremetió con un cuchillo contra sus padres a primera hora de la mañana del domingo. De poco sirvió que el realizador pidiera ayuda al portero de su edificio a través del telefonillo o que varios vecinos repararan inmediatamente, al oír los gritos, en que algo grave estaba sucediendo en el apartamento de los Coutinho. Eduardo no consiguió aguantar las embestidas de su hijo. Maria das Dores consiguió refugiarse en un cuarto de baño para impedir que Daniel continuara apuñalándola.

Según los testigos, Daniel, en estado de enajenación, apareció herido en casa de un vecino balbuceando palabras inconexas y autolesionado por dos cuchilladas que no llegaron a producirle heridas de gravedad. Cuando llegaron los bomberos Coutinho yacía muerto en el suelo de su casa y su mujer estaba en estado muy grave. Los Coutinho eran conocidos en su edificio por ser una familia afable y reservada, que hacía su vida sin involucrarse demasiado con el vecindario.

La jueza Nathalia Magluta decretó la prisión provisional de Daniel, acusado de los delitos de homicidio e intento de homicidio. Según la Policía Civil, cuando el agresor reciba el alta ingresará en una unidad psiquiátrica administrada por las autoridades penitenciarias de Río. Maria das Dores continua ingresada en estado grave en el hospital Miguel Couto y su testimonio, de producirse, será crucial para reconstruir la agresión con total precisión. Su ausencia en el entierro de su marido fue, sin duda, una de las más lamentadas.

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