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La historia del reportero de dos países y de ninguno

El periodista Alfredo Corchado, autor de 'Medianoche en México', retrata el sentimiento agridulce del inmigrante

Guadalajara (México)
El periodista Alfredo Corchado, en Guadalajara.
El periodista Alfredo Corchado, en Guadalajara.

Alfredo Corchado nació en San Luis de Cordero, Estado de Durango, un diminuto pueblo de 2.000 habitantes al noroeste de México. Su abuela y su tío enterraron su ombligo bajo un cactus y unas matas de ocotillo. Dejó su tierra aún muy pequeño, después de que su hermana Lupita muriera en un accidente en 1964, para partir a Estados Unidos. Se fue “pataleando y gritando” recuerda en su libro Medianoche en México (Debate, 2013). Y juró regresar.

Recuerda la anécdota en un coche, rumbo al aeropuerto de Guadalajara. Medianoche en México se publicó en inglés hace unos meses y Corchado afirma que la presentación en español le imponía un poco. “Tenía cierto nerviosismo”, afirma. “Además, yo soy un hijo de campesinos y aquí [en la Feria Internacional del Libro] están los meros meros. Para mí es un honor que me hayan invitado”.

Corchado dejó México cuando era un niño y trabajó junto a sus padres en los campos de naranjas de California. Consiguió ir a la universidad de Texas en El Paso y después se dedicó al periodismo. Es el jefe de la redacción de The Dallas Morning News en la capital del país. Medianoche en México traza un emotivo retrato de sus más de 20 años de experiencia como reportero en su país, o en uno de sus dos países según se mire. Como más de 40 millones de personas, Corchado es mexicano y norteamericano. Conoce bien el sentimiento de pertenecer a veces a dos países, y a veces a ninguno.

No es otro libro de narcotráfico. Es un libro sobre los sentimientos encontrados de un hombre que jura volver a su país y lo encuentra convulso y herido. “Mi tío Delfino solía decir que el mayor problema de México es la traición. Yo he querido despojarme de ese fatalismo, me he preguntado muchas veces si realmente somos tan malos. Muchos de los que se han ido han llegado muy lejos. Yo no he conocido gente más trabajadora que los mexicanos. Entonces no entiendo por qué no hemos exigido más. México es como ese capullo de flor que nunca termina de abrirse”.

Si algo han enseñado los Zetas es que el narcotráfico no es responsabilidad entera de Estados Unidos

Corchado es uno de los periodistas que más y mejor ha escrito sobre la actividad del narcotráfico y el crimen organizado en la frontera entre México y Estados Unidos. Fue el reportero que bautizó al brazo armado del cartel de Juárez como La Línea. Fue el primero que describió los macabros métodos de Los Zetas, y de los primeros que alertaron de que la mafia ya no se dedicaba solamente al tráfico de drogas, sino también a la extorsión, al secuestro y al tráfico de inmigrantes. “Si algo han enseñado los Zetas es que el problema del narcotráfico no es responsabilidad entera de Estados Unidos. Claro que tienen una enorme culpa, pero cuando ellos comenzaron a dedicarse a otros crímenes, quedó claro que el asunto no es tan blanco y negro”. Sus investigaciones causaron que uno de los capos del grupo, Miguel Ángel Treviño Z-40, pidiera su cabeza. Corchado dio la primicia de su captura en julio pasado.

Medianoche en México no es solamente un libro sobre el narcotráfico. Es un relato de un hombre dividido entre dos países, que quiere contar a los gringos cómo es México y que busca entender México como mexicano. Y no es una tarea sencilla. Es un texto agridulce. Narra los acontecimientos más duros de los últimos seis años de la historia del país, marcados por la ofensiva contra el narcotráfico del expresidente Felipe Calderón, y también describe México. Su tequila, su música, sus playas, sus días soleados. Con la meticulosidad de un enamorado.

Afirma que muchos inmigrantes, obligados a dejar su país por falta de oportunidades, no solo sienten nostalgia hacia México. También guardan un poco de resentimiento. “Uno se pregunta, ¿por qué México me obligó a irme, y por qué no le importó? Hay melancolía, pero también un poco de enojo. Y aun viéndolo desde allá, duele igual. No podemos entender por qué hemos permitido que esto le pase al país, por qué ha regresado al PRI”. ¿Se enoja con México a menudo? “Por supuesto. Incluso hubo un momento en que pensé en dejarlo todo. En irme de aquí y no volver”. ¿Y qué le hizo cambiar de idea? “Es triste… cuando cubrí la masacre de Villas de Salvárcar”. El 31 de enero de 2010, un grupo de sicarios irrumpió en una fiesta juvenil. Mató a 17 de los asistentes. En uno de los pasajes más dolorosos de Medianoche en México, Corchado relata el testimonio del padre de una de las víctimas. “Ahí me di cuenta de que quería seguir haciendo esto. Es doloroso, sí, pero eso es lo que quiero contar. Por eso soy reportero”.