crítica de 'el espíritu del 45'
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Redundancia tatcherista

No es un bienintencionado artefacto diseñado para despertar conciencias, sino un mensaje caído del cielo que disecciona el presente

Fotograma de 'El espíritu del 45'.
Fotograma de 'El espíritu del 45'.

En los últimos años, bajo la exigencia de una nueva manera de pensar la izquierda que ha tenido su correlato en la emergencia de inéditas formas de activismo, el cine de Ken Loach ha recibido reiteradas acusaciones de didactismo y condescendencia. Confiesa este crítico haber caído en esta estela de reproches que, ahora, el estreno del documental El espíritu del 45 obliga, por lo menos, a matizar. Porque este último trabajo de Loach, al que se le pueden reprochar omisiones en su cronología selectiva, cierta complacencia en su reafirmación del pensamiento de la izquierda tradicional y una mecánica algo propagandística, adquiere, ante el espectador español, un significado ligeramente distinto al que ha podido darle su primera audiencia británica: para nosotros, El espíritu del 45 no es un bienintencionado artefacto diseñado para despertar conciencias a través de la memoria, sino una suerte de mensaje caído del cielo (o de otra realidad espacio-temporal) que disecciona nuestro presente como una redundancia del thatcherismo.

Combinando imágenes de archivo con entrevistas a líderes sindicales, políticos, pensadores y testigos de las transformaciones político-sociales de la Inglaterra de posguerra, Loach imparte una lección, transparente y clarísima, sobre los logros de la política laborista tras la victoria electoral de Clement Attlee en 1945. La enseñanza pública de nuestro país debería programar excursiones masivas a las salas donde se proyecta esta película: el trabajo de Loach permite entender, con claridad meridiana, lo que gana una sociedad con la extensión de sus servicios públicos —la educación, la sanidad, el transporte…— y cómo acaba mutilando el alma colectiva la voracidad privatizadora que ahora mismo nos está convirtiendo en repetición de la jugada de quienes sufrieron los mejores años de Margaret Thatcher, casi beatificada tras su fallecimiento el pasado mes de abril.

La elipsis que pasa de la gloria del bienestar laborista a la victoria thatcherista deja tantos interrogantes como la decisión de sacar a Tony Blair fuera de la ecuación neoliberal, pero El espíritu del 45, película que confiesa no entender la mecánica indignada, intenta tender un puente entre la nostalgia militante y el presente.

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