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El extraño arte de las camas deshechas

La artista Raquel Miserachi (1988) presenta su proyecto ‘iWake’ un serie fotográfica sobre los lugares en los que ha dormido durante un año

Una de las camas de la artista mexicana. Ampliar foto
Una de las camas de la artista mexicana.

Hay personas capaces de ver arte en lugares insospechados: una bolsa de plástico revoloteando al son del viento, una montaña de basura amontonada, un lienzo escupido por un solo chorro de pintura… o incluso un catre recién usado y deshecho. Raquel Miserachi (México, 1988) es una de esas personas. Durante un año viajó por diversas ciudades de Europa y Norteamérica y cada mañana al despertarse hizo una foto de su cama. Hace unas semanas presentó el proyecto titulado iWakeal al certamen Se Busca Talento de EL PAÍS.

La artista mexicana Raquel Miserachi. ampliar foto
La artista mexicana Raquel Miserachi.

De primeras, uno podría pensar que tras esas sábanas arrugadas se esconden historias fascinantes de pasión desenfrenada, sueños paradisíacos o pesadillas terroríficas… Sea así o no, Miserachi se lo guarda para sí misma. Solo da un par de detalles anodinos. El primero es la postura del sueño: “Me di cuenta de que solo duermo del lado izquierdo de la cama”. El segundo es el lugar en el que tomó las fotos. Viajera afortunada —actualmente vive “turisteando en Rusia”—, Miserachi cuenta que las camas pertenecen a hoteles de Acapulco, Chicago, España, París y Nueva York: “Podría contar perfectamente lo que pasó en cada uno de esos lugares a partir de esas fotos. Pero prefiero que hablen las imágenes”.

Joven artista conceptual

Raquel Miserachi Kalach (México DF, 1988), estudió Comunicación en la Universidad Iberoamericana y realizó varios cursos en serigrafía, dibujo y composición. En 2011 fundó un colectivo de diseño con el nombre de Manosanta. “Hacíamos trabajo en serigrafía, cerámica, pintura (acrílico sobre lienzo) y diseño de muebles”. En 2012 dirigió Abasto, la programación del Foro Cultural del Museo del Juguete Antiguo de México (MUJAM) en la que se expusieron obras de 50 artistas emergentes, se llevaron a cabo talleres y se representaron funciones de teatro.

Licenciada en Comunicación, diseñadora y fotógrafa, la joven de 25 años reconoce que no tiene ninguna formación artística formal: “Por eso he tenido la oportunidad de trabajar diferentes disciplinas sin ninguna limitación teórica ni práctica”. Su pasión es coleccionar cámaras: “Ahora que estoy en Moscú compré en un mercado una cámara alemana de 1930 y otra rusa de 1964”. Asegura que no le gusta nada usar cámaras digitales, “pero me encanta tomar fotos con el iPhone. De hecho así tomé las imágenes de mi proyecto, que por cierto no tiene nada que ver con la fotografía, sino con el experimento de captar el lugar en el que duermes y que ese lugar cuente la historia”.

La mexicana cita como su primer referente a Sophie Calle (París, 1953), la célebre artista especializada en captar su intimidad a partir de fotografías, vídeos y performances. “Me gusta mucho su trabajo. Tiene una serie que se llama Les dormeurs donde también experimentó con el sueño de otras personas”. En 1979, la francesa contactó con 45 personas para que se dejasen fotografiar mientras dormían en su lecho. El resultado fue una larga tira de fotografías en la que los durmientes reposan más o menos plácidamente. Para muchos fue un proyecto artístico rompedor y revolucionario. Para otros, una sandez con pretensiones. El arte conceptual siempre encuentra enemigos acérrimos y adictos incondicionales.

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