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Luis Artigue gana con ‘Club Sorbona’ el premio Miguel Delibes de Narrativa

La novela, de género negro, se desarrolla en Violincia, un universo plagado de surrealismo

El escritor Luis Artigue
El escritor Luis Artigue

Historias que escuchó de niño, que le contaron sus vecinas, que rondaron las calles del pequeño pueblo en el que nació, Villalobar (León), y vivió junto a doscientas personas censadas y con “siete los puticlubes” en la zona, según el escritor Luis Artigue, han sido la base en la que se han cimentado su novela ‘Club Sorbona’ (Alianza Editorial) . Obra con la que ha ganado el premio Miguel Delibes de Narrativa, que anteriormente consiguieron escritores como José María Merino o Luis Mateo Díez.

Miguel Delibes es para, Artigue, “maestro del nuevo paradigma moderno y es algo que me une a este escritor, al que admiro profundamente”. ‘Club Sorbona’ es una novela negra en la que Mr. Tatel, un investigador cultural inglés refinado y melindroso, recibe el encargo de recuperar la flauta que Mozart recibió durante su investidura como maestro masón. Junto al investigador cultural se mueven en la novela otros personajes como una maestra de la Institución Libre de Enseñanza y las prostitutas que pueblan la zona.

El lugar en el que se desarrolla la novela es muy similar a la zona en la que nació el autor, una localidad situada a 23 kilómetros de León, en la carretera N-630, hacia el kilómetro 170, al amparo de la cual fueron proliferando clubes de alterne durante los años ochenta del pasado siglo. “De niño me fui dando cuenta de que las prostitutas tenían una vida de noche y otra de día. Eran mis vecinas y a través de ellas conocí la interculturalidad y el cosmopolitismo, sin saber que significaban esas palabras. Me contaron historias increíbles, que eran absolutamente surrealistas”.

‘Club Sorbona’ le ha servido al autor para “reconciliarse con mis raíces y devolver a las gentes de mi pueblo, la mayoría analfabeta, lo mucho que recibí de ellas. No sabían ni leer ni escribir, pero interpretaban las nubes, los vientos, los rostros y las palmas de las manos. Su manera de vivir y saber eran más naturales”. El escritor tiene claro que su obra es una novela negra ibérica “con mezcla de humor, mucho humor, que tanta falta nos hace. En estos momentos de crisis en los que tanto sufrimiento y tragedias estamos conociendo es necesario enfrentarse a todo ello con alegría más que con tristeza y pensando que en cada uno de nosotros siempre hay algo positivo”.

En el universo de Violincia, el lugar en el que se desarrolla la trama, ocurren situaciones tan peculiares como que la maestra, que salvó su vida en los tiempos de la Guerra Civil española haciéndose pasar por extranjera, fingió ser traductora de novelistas clásicos que escribían en lenguas que ella no conocía.