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Festival Cannes 2013

La Croisette al son latinoamericano

En Una cierta mirada compiten dos películas en español: 'La jaula de oro' y 'Wakolda'

Natalia Oreiro y Diego Peretti en una escena de 'Wakolda'.
Natalia Oreiro y Diego Peretti en una escena de 'Wakolda'.

Puede que no haya muchos nombres españoles en la Sección Oficial, pero el castellano sí se escucha en el festival de Cannes, gracias a cinematografías como la argentina o la mexicana, que mantienen una constante presencia en el certamen francés. En la sección Oficial la mexicana Heli, de Amat Escalante, se ha quedado solo como representante de uno de los idiomas más hablados del mundo. En Una cierta mirada, hay dos películas de lengua española: la mexicana La jaula de oro, de Diego Quemada-Díez, que aunque nacido en Burgos ha hecho su carrera en México, y la coproducción hispanoargentina Wakolda, de Lucía Puenzo, con el español Alex Brendemühl como protagonista, encarnando al ángel de la muerte, el doctor Josef Mengele, en sus años de anonimato en Argentina. Mañana es su día de gloria en Cannes. En la sección Oficial hay algún apunte más, como el director de fotografía Diego Romero-Suárez, responsable de esa labor en Stop the pounding heart, de Roberto Minervini, que se ha podido ver en las Sesiones Especiales; hay producción española en la francotunecina La vie d’Adèle, de Abdellatif Kechiche, y Sergi López aparece hablando en catalán en Michael Kohlhaas, de Arnaud des Pallières, que se desarrolla en el siglo XVI.

En la sección Cannes Classics, la destinada a filmes restaurados y documentales sobre cine, mañana se presenta Con la pata quebrada, de Diego Galán –por tanto, único director español presente en el certamen de Cannes-, una reflexión sobre el papel de la mujer en España desde 1930 a la actualidad realizado con imágenes de 180 películas, que reflejan así el machismo imperante. Por cierto, Enrique González Macho, presidente de la Academia, forma parte del jurado de Una cierta mirada. E Isabel Coixet forma parte del jurado de la Cámara de Oro, que están viendo 26 óperas primas que se proyectan en los cuatro grandes apartados del certamen.

Hay que rastrear otros apartados del festival para encontrar más nombres hispanos. En los cortometrajes seleccionados por la Cinéfondation están Asunción, de la chilena Camila Luna Toledo, The magnificent lion boy, de la colombiana Ana Caro, Mañana todas las cosas, del argentino Sebastián Schjaer, y Contrafábula de una niña disecada, del mexicano Alejandro Iglesias Mendizábal. En la Quincena de Realizadores, hoy arrancan las proyecciones de El verano de los peces voladores, de la chilena Marcela Said, y otro chileno, Sebastián Silva –el director de La nana- presenta el jueves Magic magic. Además el sábado se rindió homenaje a otro chileno famoso, Alejandro Jodorowsky, que ha vuelto a dirigir 23 años después con La danza de la realidad, basada en sus recuerdos de infancia, y por la que ha vuelto a su pueblo natal –está rodada en los escenarios auténticos- y el documental Jodorowsky’s dune, que ilustra el infructuoso intento de este cineasta de intentar adaptar en los años setenta la novela de Frank Herbert. Aunque la película tiene nacionalidad suiza, Até ver a luz está dirigida por el portugués Basil da Cunha en Lisboa, y en la Quincena puede verse el miércoles.

Por último, en la Semana de la Crítica está la argentina Los dueños, codirigida por Agustín Toscano y Ezequiel Radusky.

Para poder comparar, el año pasado Aquí y allá, película de producción y director español –Antonio Méndez Esparza- y rodada en México ganó la Semana de la Crítica, y la mexicana Después de Lucía, de Michael Franco, la sección Una cierta mirada, y por presencia y ruido México, Argentina y Brasil fueron los triunfadores en 2012.

Así que después de este repaso, solo queda el estadounidensemexicano Amat Escalante como posible ganador de la Palma de Oro con Heli, un contundente trabajo con secuencias cercanas al cine de Carlos Reygadas –coproductor del filme-y estallidos de violencia. El mismo Escalante siempre ha trabajado con Reygadas. “Lo que tiene de Carlos puede que sea lo que aprendí de él de cómo se filma la realidad. Él siempre me apoya, y nos gustan nuestros respectivos trabajos. Monté durante cinco meses el filme en sus estudios, pero Carlos no ha estado directamente implicado en Heli”. Escalante ha estado con sus tres películas (Sangre, Los bastardos y Heli) en Cannes, y no le ha ido mal. “Estoy muy contento, es cierto que me tratan como un rey”. Con lo que no está tan contento es con que se tome su película como un retrato de la actualidad mexicana. “Se desarrolla en México, cierto. Hay violencia todos los días. Pero a mí no me ha pasado nunca nada, y vivo allí. No digo que así sea México. La violencia no es mexicana, es universal”. Heli, el protagonista, vive en una casa sencilla con su mujer, su hijo recién nacido, su padre y su hermana, y esta adolescente será quien desencadene los problemas cuando su novio esconda dos paquetes de cocaína en el depósito de agua.

Es el despertar del mal, una violencia que procede tanto de los narcotraficantes como de los policías corruptos, y por eso la película contiene una secuencia demoledora de torturas delante de unos niños que juegan a videojuegos. “No lo habría rodado sino hubiera tenido claro que lo que quería mostrar era ese contraste, lo poco afectados que están los críos. Eso ocurre mucho en México, el futuro está en peligro porque a las nuevas generaciones no les afecta esa barbarie. A cambio, por eso rodé un final más positivo, con esperanza. Existe la posibilidad si reaccionamos a tiempo”. Escalante nació por casualidad en Barcelona, sus padres estaban de viaje por Europa, y se siente “a veces mexicano, a veces estadounidense”. Pero en su lenguaje se define más mexicano. “Empecé a escribir el guion inspirado en varias imágenes, como la búsqueda de Heli de su padre en el campo –que al final no rodamos- o los ahorcados en los puentes de las autopistas. Me gusta cuando la película avanza visualmente, sin casi declaraciones”. En el fondo , Heli es una curiosa reflexión sobre el poder, devenido bien de la violencia, bien del sexo. “No fui consciente de eso ni siquiera en el rodaje. Ahora, tras verla, está claro. Bueno, otro regalo de la película”.

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