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La fuga al Oscar de la niña soldado

Se estrena en España ‘Rebelde (War witch)’, del director canadiense Kim Nguyen

El filme narra la epopeya de una joven reclutada por un ejército rebelde en África

Compitió por la estatuilla a mejor película de habla no inglesa en la última gala de Hollywod

Un fotograma de 'Rebelde (War witch)', con la protagonista Komona (Rachel Mwanza), en primer plano.
Un fotograma de 'Rebelde (War witch)', con la protagonista Komona (Rachel Mwanza), en primer plano.

Un día, allá por los noventa, Johnny Htoo empezó a sostener que era la reencarnación de Dios en la Tierra. A sus 10 años, el joven birmano también creía que él y su gemela, Luther, lideraban un ejército de miles de soldados invisibles. Pero lo más sorprendente de esta historia verdadera con tintes de leyenda es que el pequeño general realmente juntó a unos 300 combatientes bajo su liderazgo, para desatar una guerrilla contra el Gobierno de Birmania. Bu Joh —así era llamado el comandante preadolescente— hasta tenía un guardaespaldas, apodado Rambo, que le llevaba en sus hombros para impedir que al tocar el suelo su visión se volviera impura y perdiera poderes mágicos como su supuesta invulnerabilidad a las balas.

“Algunos sostienen que fue capturado, otros que se escapó y hay quien dice que volvió a combatir. El caso es que, al parecer, sigue vivo”, cuenta por teléfono Kim Nguyen. Fascinado por la epopeya de Bu Joh, el director canadiense (Montreal, 1974) concibió hace ocho años un filme muy parecido a sus aventuras y a la vez muy distinto. Porque en Rebelle, que se estrena el próximo viernes en España y que fue finalista al Oscar a mejor película de habla no inglesa, se mantienen los adolescentes soldados, la magia y la guerrilla, pero se añaden sentimientos, lágrimas y un gallo blanco —quien vea el filme lo entenderá—. Y todo el cóctel se traslada del sureste asiático al corazón de África.

“Es la historia de una niña pequeña, capturada por los rebeldes, que tiene que encontrar una manera de devolver a su vida el amor y la dignidad”, resume Nguyen su cuarto filme. Tras un dramático comienzo, Komona es catapultada en medio de la selva, con un fusil, en una guerra que no es la suya por combatir y decenas de coetáneos armados a su lado. De hecho, al principio Nguyen quería contar para el reparto con auténticos ex niños soldados: “Pero cuando me entrevisté con muchos de ellos en Burundi me di cuenta de que las secuelas iban mucho más allá de lo que me esperaba. Los mirabas a los ojos y veías que estaban rotos”.

Así que, finalmente, el director apostó por pruebas de reparto por las calles de las ciudades de África central. De ahí salieron los actores improvisados de Rebelle y sobre todo su protagonista, la joven Rachel Mwanza. “Tenía un gran magnetismo ante la cámara, algo que no aprendes en ninguna escuela”. Más aún teniendo en cuenta que para Mwanza el colegio se hizo realidad solo gracias a un programa de reinserción posterior: antes vivía por las calles de Kinshasa, en la República Democrática de Congo (RDC), con su abuela; después se convirtió en la mejor actriz de la Berlinale 2012.

Tras tantear varios países africanos, el director sentenció que a República Democrática de Congo “tenía la idiosincrasia más fuerte”. Y para confirmarlo, cita un ejemplo: “La base de un jefe rebelde que se ve en la película es en realidad la ciudad prohibida que Mobutu quiso edificar en medio de la selva”. Hechizado por una visita a China, el autoritario presidente de la RDC —hasta 1997— se trajo de vuelta a unos doscientos arquitectos locales para levantar su copia africana. Y no solo: tanto en la película como en la realidad se pueden todavía admirar unos radares, huellas del programa espacial que el delirante general planeó y cuyos sueños de gloria duraron hasta que lanzó el primer misil... y este cayó escasos segundos después.

A la actriz, premio en la Berlinale, la descubrieron en las calles de Kinshasa

En este baile constante entre realidades apenas creíbles y leyendas con trazos de verdad, Nguyen creó una película “de ficción” pero donde “la mayoría de los elementos” están basados en lo que el director vio en su viaje al continente africano. Por ejemplo, la presencia invasiva del misticismo y de lo sobrenatural: “La magia está muy integrada en la vida cotidiana. En Congo fui a una iglesia cristiana animista y había un cartel que ponía algo así como: ‘El domingo, misa. El jueves, exorcismos por 3,50 dólares. Y el viernes, protección de los espíritus malos, por 5”.

Tal vez Nguyen pagara ese dinero. Porque, desde luego, un espíritu muy bueno (junto con su calidad, claro) ha acompañado a Rebelle del corazón de África hasta la alfombra roja de Hollywood. El director todavía se sorprende: “Si le dijera a un productor: ‘Oye, tengo una película que va de una niña que vive por la calle en África y a la que un cineasta canadiense contrata para protagonizar un filme. Finalmente lo ruedan, llegan a Berlín, ella gana como mejor actriz y luego los nominan a los Oscar’ me respondería si soy idiota”. Probablemente. Pero, ¿qué le diría el tal productor al joven líder de un ejercito invisible que sostiene que es Dios?