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La crisis reduce los originales a los Premios Nadal y Pla

El veterano galardón literario se falla esta noche con un 27% menos de obras

La filosofía es clara: dotación económica modesta pero gran prestigio literario; por algo son de los galardones más antiguos y con mayor pedigrí de España en castellano y catalán. Así se han movido históricamente (esa tesis era la divisa de uno de los editores fundadores de Destino, Josep Vergés, a la hora de pagar a los colaboradores del semanario homónimo que también dirigió) y así se mantienen hoy los Premios Nadal y Pla que se fallan esta noche en Barcelona con una bolsa de 18.000 y 6.000 euros, respectivamente, convocados por Ediciones Destino. Pero estos son tiempos de crisis económica profundísima, de la que ni el sector editorial ni los escritores se libran. Por eso, entre el dinero y la fama, los autores se quedan ahora con lo primero. Y eso explica en parte que los ganadores de hoy salgan de entre un menor número de obras presentadas en relación a la convocatoria del año pasado: 229 para optar a la 69ª edición del Nadal (un 27% menos) y 27 para la 45ª del Josep Pla (13% de descenso).

Los baremos contrastan, sin ir más lejos en el campo de los galadornes en lengua castellana, con los originales presentados en 2012 al Alfaguara de novela (785 ante los 608 de 2011, algo más de un 30%) o los del último Premio Herralde de novela, que batió su récord en 2012 con 467 manuscritos, a pesar de contar con la misma dotación que el Nadal.

En cualquier caso, glamour y difusión y calidad literaria no faltarán en la velada, como demostraron los ganadores del año pasado: Álvaro Pombo (con El temblor del héroe) y Rafael Nadal (Quan érem feliços). Las apuestas en lo estrictamente literario serán distintas entre una y otra lengua. Si en el Nadal el jurado ha hecho saber ya la “amplia variedad de intereses y géneros, desde la evocación histórica al conflicto sentimental, de lo policiaco a lo imaginativo”, y ello con “interesantes muestras de innovación”, en el caso del Pla, que admite obras de ensayo, los candidatos han optado mayormente por la ficción pero con “novelas ambientadas en la historia reciente o la actualidad con referencias a personajes y hechos reales”. Los tiempos mandan para todo.