Vidas que cuelgan del aire

El Da2 de Salamanca acoge la muestra 'Un país suspendido', en la que el artista Álvaro Martínez Alonso reflexiona sobre la crisis y sus estragos para los trabajadores

Uno a uno, como con cuentagotas, casi seis millones de españoles se han visto abocados en los últimos años por (des)gracia de la crisis (siempre la crisis) a la tragedia del desempleo, la creciente miseria y la desolación vital. En su faceta de cronista de los tiempos, el arte se ha visto en este tiempo arrastrado por esta vorágine de devastación. En esa línea se sitúa la exposición Un país suspendido, hasta el 27 de enero en el Da2 de Salamanca, en la que el Álvaro Martínez Alonso (Burgos, 1983) plantea una reflexión sobre un drama sin visos de próxima recuperación.

Dividida en dos partes –En suspensión, un conjunto de nueve fotografías y un vídeo, y Parados por el mundo, dos vídeos-, la muestra intenta abordar el problema de la recesión desde el punto de vista del trabajo, “para darle su importancia y no olvidar que también es parte de nuestra personalidad”, explica el artista. Su idea original, que se remonta a finales de 2010, era realizar una serie de 30 fotografías (aunque en la muestra de Salamanca se pueden ver solo nueve) centradas en profesionales de la industria y la construcción, los sectores más tocados en Burgos, donde residía en aquel momento, y mostrarlos literalmente suspendidos, con su vida en el aire. “A medida que la crisis iba avanzando, vi que el proyecto se iba a quedar cojo, así que fui añadiendo grupos a los que se iban aplicando recortes, como la sanidad, los profesores o los funcionarios”, señala en conversación telefónica desde Berlín, donde se encuentra asentado actualmente.

El mismo centro y el norte de Europa donde él se ha visto obligado a emigrar en busca de un futuro mejor escriben el mensaje de los vídeos que complementan la exposición, y que también son parte de una serie mayor en la que se encuentra volcado actualmente: “Se muestra a los retratados con un efecto visual. Ellos están parados, y el resto de la escena está en movimiento”. La metáfora, que incluye el juego con la palabra parados en el título de la serie, Parados por el mundo, es clara, y alude irónicamente también al programa de televisión Españoles por el mundo, en el que, dice el artista, “solo se retrata a triunfadores, a gente con buenos trabajos”. La cruda realidad es sin embargo otra, y son muchas las personas que, con el sueño de un empleo por maleta, dejan sus hogares en pos de un porvenir incierto. Él, emigrado a Berlín, lo sabe bien. “Cuando vienes, te das cuenta de que las cosas no son tan fáciles como las pintan”.

Todas las personas a las que Martínez Alonso ha retratado son trabajadores reales, en sus puestos de trabajo. "Si no, no tendría tanto sentido". La mayoría son amigos o conocidos, lo que hace del proyecto "algo personal que a la vez habla de algo colectivo". Desde hace "cuatro o cinco años", desde que se desatara la crisis, la obra del artista, ganador del Premio Injuve para la Creación Joven de 2011, ha virado hacia temas de actualidad social. "Ahora es casi una obligación desde el punto de vista creativo". En su serie de fotografías, también ha capturado a un artista flotando en el limbo de su estudio, porque el suyo también es un oficio atenazado por la precariedad y la falta de horizontes. "Pero esa imagen no estaba en la exposición, porque como esta profesión siempre ha estado en crisis, no sabía si era representativo". 

Sobre la firma

Silvia Hernando

Redactora en BABELIA, especializada en temas culturales. Antes de llegar al suplemento pasó por la sección de Cultura y El País Semanal. Previamente trabajó en InfoLibre. Estudió Historia del Arte y Traducción e Interpretación en la Universidad de Salamanca y tiene dos másteres: uno en Mercado del Arte y el otro en Periodismo (UAM/EL PAÍS).

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